Discapacidad, una mirada hacia la inclusión

El terreno de la discapacidad no escapa al modelo imperante.

Definiciones cerradas, precisas y tranquilizadoras permiten encuadrar y encasillar la complejidad del mundo en el que vivimos

Dividimos por género, sexo, raza, religión, sanos, locos, enfermos. Así este sistema, nuestro sistema , nos ordena y clasifica cada cosa en su lugar y para cada problema un remedio.

En el medio de este debate están las personas, a las cuales los estigmas y rótulos les quedan chicos.

Erróneamente se ha pensado la discapacidad como una condición en sí misma. Sin embargo, la discapacidad solo tiene esta categoría cuando entra en juego con el entorno.

La sociedad es la que determina quién es minusválido, discapacitado o deficiente. De hecho,  una persona es considerada discapacitada cuando tiene una limitación que es sancionada por la sociedad como tal. La discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive.

A lo largo de las historia la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue definiendo el concepto de discapacidad, estableciendo una clasificacion entre discapacidad, deficiencia y minusvalia. Define cada uno de estos términos en la Clasificación Internacional de Disminución, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM).

Deficiencia es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.

Discapacidad es toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del márgen que se considera normal para un ser humano.

Minusvalía es una situación desventajosa para un individuo determinado.

Esta clasificación se vio modificada en 2001, cuando la OMS aprobó una nueva Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad (CIF), también conocida como CIDDM-2. Aquí se establece una nueva definición para los conceptos de discapacidad y minusvalía, que se corresponden con los de limitaciones en la actividad y restricciones en la participación. Esta nueva clasificación es la actualmente vigente, aunque su implantación aún no es general.

Pensamos la discapacidad como un déficit, no como una diferencia.

La clasificación y valoración de la discapacidad son procesos que no dependen de una sola variable sino que están incluidos dentro del sistema de valores y poderes de esa sociedad. Estos mecanismos son operados o ejercidos por instancias de poder dentro del marco social: la familia, la escuela, y la institución médica, que determinan cómo y cuándo una persona con discapacidad debe actuar.  Es dcir, la discapacidad es sancionada desde un lugar de poder.

El nivel de discapacidad, de minusvalía o de marginación está más determinado por las barreras sociales que por las “fallas” que pudiera tener una persona. Quienes padecen una discapacidad tienen a lo largo de sus vidas diferentes terapias y tratamientos que los ayudan a mejorar el área cognitiva, motriz, social o emocional; pero estos logros tienen un limite que dependerá de cada individuo.

Pero, ¿qué sucede cuando se llega al limite, donde como profesionales ya no podemos hacer mas? Llegado a este punto lo único que puede mantener el progreso, el sentido de la vida, es la motivación personal, el deseo del sujeto. Es el empuje que le permita salir a la calle, usar sillas de ruedas o bastones y salir a buscar empleo a pesar de la vergüenza y el miedo.

Una sociedad abierta a las diferencias,solidaria, comprometida con el dolor del otro , que abra puentes y construya redes de integración es lo que va a posibilitar una verdadera inclusión, no solo de las personas con discapacidad sino la de todos los grupos minoritarios.

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