Crónicas desde el Hipódromo | Quesadillas de queso

Esta es la parte 7 de un total de 24 partes en la serie Crónicas desde el Hipódromo / Ricardo Trapero

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No se que se consuma en este lugar de altas ínfulas. Seguro habrá aperitivos y digestivos, bocadillos y comida completa de la cocina europea o criolla.

Pero quisiera consumir en estos días de desgaste veraniego, algo con tortilla, queso y frijoles, que estoy seguro encuentraré saliendo de aquí a unos cuantos metros a la redonda.

¿Le gustarán las quesadillas a La Condesa de Miravalle?

Me han dicho que no hay mejor lugar para probar los antojitos de estas tierras que un tianguis, aunque alguien me corrige y me dice que se llaman mercados sobre ruedas.

Recorro todos los puestos en busca de algo que atraiga mi apetito, aunque las propias frutas coloridas y de buen tamaño también juegan con mi conciencia.

Me detengo en un local que me inspira confianza, en cuyo letrero se puede leer “La Güera”, aunque no identifico quién pueda ser de todas las despachadoras. Una mujer desdentada se dirige a mi con una sonrisa.

– ¿Qué le vamos a servir, joven?

– ¿Qué vende señora? – pregunto como un despistado forastero que tiene la comida en sus narices.

– Lo que ve joven, lo que ve. Todo está muy sabroso. ¿Qué se le antoja?

– ¿Estas cómo se llaman? – señalo uno de tantos preparados de maíz azul que están sobre un comal, rodeado de ollas con diferentes platillos.

– Esos son tlacoyos, joven. Esas, gorditas, y esas quesadillas. ¿No quiere un taco de chile?

Veo pequeños chiles rellenos pero no comprendo como lo sirven en un taco.

– ¿Es la tortilla con el chile encima joven o quiere una quesadilla?

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– Quesadillas con qué tiene?

– De lo que quiera joven, de los guisados que ve aquí.

– Me da dos quesadillas sencillas por favor.

– ¿Quesadillas con queso, joven?

– Las quesadillas son con queso,  ¿no?

– No, hay quesadillas sin queso, joven.

Me quedé callado un rato y terminé por ordenar un taco de chile relleno, un tlacoyo de requesón y una quesadilla… con queso.

Me dicen que se nota que soy de provincia al no saber que las quesadillas no necesariamente son con queso.

Veo el diccionario a ver si no estoy viviendo en un mundo paralelo, pero las quesadillas siguen siendo preparadas de queso.

Sigo cuestionando y me dicen que en estas tierras es cuestión de protocolo. Hay que especificar de que quieres la quesadilla, sea o no con queso.

Según yo, si le quito el queso es taco, pero todo termina siendo un barroquismo idiomático más de estos lares.

Sólo espero la llegada del próximo viernes para adentrarme con “La Güera” para probar más variedades y de ser posible pedir una quesadilla sin queso.

Regreso a mi posición en el hipódromo y sigo con el antojo de una quesadilla, con una tortilla de maíz azul, que le da más realce que el aburrido maíz claro del norte.

El servicio a mi mesa me pone pan y mantequilla. Prefiero voltear a ver a mi jinete para determinar su posición en la carrera.

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Ricardo Trapero

Arquitecto por vocación y destino, escritor por convicción.Desde muy joven emprendí el viaje por la libertad.En mi camino he visto, percibido y palpado tanto, que un día decidí plasmarlo de la mejor forma que entendía.Las letras que han sido mis entrañables compañeras, cada día me acercan un poco más a la libertad, la cual aún no he encontrado pero que ya siento cerca.Creatura hombre, mexicano y sibarita en entrenamiento.
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Arquitecto por vocación y destino, escritor por convicción. Desde muy joven emprendí el viaje por la libertad. En mi camino he visto, percibido y palpado tanto, que un día decidí plasmarlo de la mejor forma que entendía. Las letras que han sido mis entrañables compañeras, cada día me acercan un poco más a la libertad, la cual aún no he encontrado pero que ya siento cerca. Creatura hombre, mexicano y sibarita en entrenamiento.

2 Comments

  1. Gracias por el comentario Rafael.
    Enriqueces mucho la entrada y amplias mi conocimiento sobre el tema.
    Saludos desde La Condesa y recibe un abrazo de un provinciano en DF.

  2. Ah las quesadillas! Soy originario de la Ciudad de México, de la Colonia Escandon a un lado de la Condesa, la otra mitad de mi vida la he vivido en Phoenix Arizona. Como extraño los antojitos Mexicanos! y no es que hagan falta acá en la ciudad de Phoenix pero el sabor es diferente. Las quesadillas, con todas sus variaciones (al igual que los tacos y tortas), serán un reflejo de la capacidad inventiva de la gente? de crear algo con pocos recursos? La tortilla la doblas a la mitad y es quesadilla, y si la enrollas es taco, o si la extiendes y doras ya es tostada, sin importar lo que le pongas adentro o encima. Recuerdo al pobre trabajador llenar su estomago con un poco de tortillas, sal y chile, y pues el queso ya seria un lujo. También recuerdo a mi vecino que a pesar de vivir en la misma vecindad en la Colonia Escandon creía que el era de la alta sociedad por que le alcanzaba para comer carne decía “me llaman Don, por que como carne!”

    Saludos, y gracias por tu narrativa que me trajo muy queridos recuerdos. Recuerdo que en la Colonia Roma había un restaurancito de comida Yucateca con una delicia de tamales preparados a ese estilo.

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