Una celebración oaxaqueña que crece

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Las marmotas, decoración construida con carrizo y papel picado.

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Las marmotas, decoración construida con carrizo y papel picado. / Foto: Eduardo Stanley

Fiesta del patrón de Coatecas Altas atrae a cientos

Los migrantes llevan a su nueva residencia algo más que ilusiones de una vida mejor: llevan también su cultura, que tiende a reproducirse. Y cuando estos migrantes son muchos, esa reproducción cultural toma aspectos masivos.

Este fenomeno ocurre en todo el mundo donde existe la migración e incluye varios aspectos, como el comercio “sentimental” de bienes y servicios de la tierra original: comida, vestimenta, juguetes, recuerdos.

Este es el caso de docenas de familias zapotecas de Coatecas Altas, municipio de los Valles Centrales de Oaxaca, México, que han llegado al Valle Central de California. La mayoría de ellas se han radicado en Madera, ciudad que actualmente cuenta con casi 60.000 almas.

No existen datos precisos sobre el número de personas de origen indígena de México en Madera, pero algunos estimados aseguran que al menos un tercio de la ciudad lo componen inmigrantes de origen mixteco, zapoteco, triqui y de otros grupos provenientes de los estados de Oaxaca, Guerrero, Puebla y Michoacán, México.

La mayoría trabaja en la agricultura y algunas zonas de la ciudad nos recuerdan a Oaxaca, no tanto por su paisaje como por ciertos aspectos culturales que denuncian la presencia indígena. Basta visitar los llamados “remates” o mercados de pulgas para comprobar la cantidad de productos (“sentimentales” o no) orientados a esta comunidad que se observan en los diferentes puestos.

Una de las formas más conocidads de organización es por comunidad de origen. Por ejemplo, la comunidad mixteca de Santa María Tindú, de Madera, lleva años trabajando, tanto en aspectos culturales como en recaudación de fondos para obras cívicas en Oaxaca y en otras actividades.

Recientemente, la comunidad de Coatecas Altas ha comenzado a presentar frutos de su trabajo organizativo. Y como es de esperarse, la celebración que atrae a la mayoría de las personas sin controversia alguna es la de tipo religioso.

La danza nativoamericana cautivó a la audiencia. / Foto: Eduardo Stanley

La primera celebración del santo patrón del pueblo, San Juan Evangelista, realizada el año pasado en Madera reunió a unas 600 personas. El lugar fue rebasado en su capacidad y mucha gente quedó afuera.

En la segunda edición, celebrada el 26 de diciembre del 2010, más  de 1.300 personas asistieron entre las 4 p.m. y casi la medianoche a los terrenos de la feria de Madera.

“La intención original de la celebración es festejar a nuestro santo patrón, pero mucha gente viene por los bailes y el colorido”, dijo Juan Santiago, presidente del comité organizador del evento.

Por este motivo, se realiza primero una misa en una iglesia en el centro de Madera. En el evento artístico-cultural, la imagen de San Juan Evangelista se encuentra a un lado del escenario. Muchas familias llegan con ofrendas florales, rezan y piden su protección al santo.

Para otras comunidades, el evento es atractivo porque incluye música de diferentes grupos, aunque se destacó la constante actuación de Hoz de Cuevas, banda tradicional de viento de Oaxaca,  y varios grupos de danza que representan no solo a los zapotecas sino también a otras comunidades o regiones de México.

Este año también hubo una mayor presencia de la comunidad nativoamericana, quien aparte de liderar la carrera de Paz y Dignidad – uniendo las ciudades de Fresno con Madera en una carrera de 20 millas que contó con más de 20 corredores – ofreció una exquisita danza tradicional. También ofreció un
baile de la comunidad mihe el grupo Se’e Savi, de Madera.

La importancia de este evento parece estar trascendiendo la celebración religiosa del santo de Coatecas Altas. El aumento en la participación y diversidad de grupos artísticos genera una natural atracción de una comunidad que a pesar de las duras condiciones impuestas a la inmigración sigue creciendo.

Algunos aspectos que llaman la atención de esta celebración son:

La necesidad de rescatar, recuperar espacios públicos para celebrar y presentar nuestra cultura, según manifestó Santiago al público durante la celebración, ha sido un factor motivador para organizar el evento, donde tanto la entrada como la comida son gratis.

En el Valle Central no se vive el clima de hostilidad antiinmigrante que se experimenta en otras zonas del país, como Arizona. Aún así, éstas no son épocas favorables para los inmigrantes. La realización de un evento público cultural de esta naturaleza es entonces más importante y necesario.

Devoción / Foto: Eduardo Stanley

Parte del éxito y originalidad del evento se debe a que es organizado por ellos mismos, sin “asesores” académicos ni paternalismo blanco.

El otro elemento a destacar y que ya fuera mencionado parcialmente más arriba, es que además de la celebración del santo patrón de una comunidad, el evento busca atraer igualmente a otros grupos indígenas y a la gente en general. En este sentido, oaxaqueños de varias partes del Valle y hasta
del Valle de Salinas asistieron a la celebración, cuya organización lleva un año, aseguró Santiago.

La recaudación de fondos tiene también un toque de originalidad. Además del apoyo por parte de algunos comerciantes y organizaciones, el Comité Organizador producirá y venderá un video de la celebración como herramienta para recaudar fondos para el evento de 2011.

Los colores, los bailes, la música y la convivencia llenaron de contagiosa alegría la fría noche de Madera en una celebración que pudiera pronto convertirse en el evento cultural anual del pueblo oaxaqueño en el Valle Central.

Eduardo Stanley

Eduardo Stanley

Nacido en Rosario, Argentina. Después de graduar de la Escuela de Bellas Artes (área de cinematografía), de la Universidad Nacional de La Plata, realizó un curso de postgrado en la Universidad de Bucarest, Rumania, sobre teoría de la comunicación.
Durante tres años impartió clases de Lógica y Semiótica en la Universidad Autónoma de Sinaloa (Culiacán, Sinaloa), México. A mediados de los 80 se trasladó a Estados Unidos. Durante más de 25 años realizó trabajos de periodismo y documentación en el Valle Central de California, desempeñándose en diferentes medios de comunicación —principalmente en español. Actualmente es editor del semanario “El Sol”, de Visalia, además de colaborar con publicaciones nacionales e internacionales.
Eduardo Stanley

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