TIJUANA BLUES: Chilangos go home y otras aberraciones

Esta es la parte 16 de un total de 42 partes en la serie Tijuana Blues / Marga Britto


Después del devastador terremoto que en  1985 sacudió a la ciudad de México, se generaba un éxodo masivo de capitalinos a distintas ciudades de “Provincia” (detestable adjetivo, pero indispensable para contextualizar).

Según cálculos extraoficiales [porque ya ven que somos buenísimos en México para llevar registros claros] entre 200,000 y 300,000 familias abandonaron la  Ciudad de México, para radicar en otras ciudades.

Aunque principalmente la migración se enfiló  hacia sitios como Tlaxcala, Puebla, Monterrey y Guadalajara, Tijuana no sería la excepción, y pronto se daría uno de los episodios más vergonzosos de intolerancia y violencia verbal de los que tengo memoria.

En Sonora se acuña la tristemente famosa frase: “Haz Patria, Mata un Chilango”, que rápidamente sería recogida y apropiada por el conglomerado peatonal, mientras que en Tijuana un conocido periodista cerraba su columna semanal de los viernes con la frase “Chilangos Go Home’, la que eventualmente pasaría del popular Semanario a las defensas de los coches mediante vistosas calcomanías.

Lo más paradójico es que el ocurrente creador de la frase “Chilangos Go Home”, mantenía abiertas relaciones amistosas con “distinguidos” miembros de la comunidad defeña establecida en Tijuana. Por cierto algunos de ellos en su momento y hasta la fecha, saldrían “salpicadísimos” tras el cobarde atentado en el que perdió la vida el periodista en 1988.

En aquellos tiempos no era raro escuchar frases como: “Mira ese chilango cómo maneja”, “¡Aguas, trae placas del DF!”, habitual advertencia de tener cuidado y mantener su distancia porque seguramente ese coche con placas “extrañas” haría un movimiento violento que nos pondría en peligro a todos.

¿Quién iba a pensar que dos décadas después Tijuana tendría los niveles de tránsito y embotellamientos de cualquier gran ciudad, y todos conduciríamos como si nuestra vida dependiera de ello?

¿Intolerancias Regionales? Quizás.  Pero creo que esta campaña contra los recién llegados del sur encontraría combustible en rencores más profundos,  y no tanto en el maniqueo consenso de: “chilango gandalla y preponte”.

El Cazador de Guachos, escrita por José Terán fue una popular columna en el periódico El Informador de Hermosillo, Sonora. Tan popular que se convirtió en libro y best seller en el estado en 1986. Su columna diaria era básicamente un manual para detección de “guachos”: toda persona proveniente del sur, no solo del DF. Y la advertencia siempre vigente de ¡aléjense inmediatamente! (al ver un guacho). Tierno el sujeto, ¿no?

No es raro que las generalizaciones llevadas a extremos produzcan trágicas consecuencias. Fue precisamente en Sonora donde ocurriría la tragedia. Un nene de primaria, Juan Israel Bucio, fue golpeado por sus compañeritos. Juan Israel padecía epilepsia y tras la paliza propinada por los que debieron ser sus compañeros de juego, murió. Su grave afrenta: ser de Michoacán, del Sur, por lo tanto Guacho: había que cazarlo.

En Tijuana no hubo muertos (en ese entonces), pero sí muchos sustos, conozco de primera mano casos como el de una familia, que mientras subían su mandado y a sus hijos al coche, un sujeto les echa el carro encima y los increpa gritándoles: ¡¡¡[inserte su insulto favorito aquí] …chilangos!!!

Casos como estos se escuchaban por montones, así como otros donde se les negaba el derecho a adquirir un inmueble en renta, porque “eran chilangos”; de igual manera aparecían sus llantas navajeadas y sus vehículos con rayas en la carrocería si tenían con placas del DF, etc. etc. etc.

Las actitudes inocentes en casa no faltaban: “¡no hables como chilango!” (cuando se le ocurría al niño norteño utilizar la expresión “¡Que Padre!”, aunque lo hiciese imitando el lenguaje de los protagonistas de la novela favorita de mamá).

Fue una época dura, especialmente para los más pequeños quienes no entendíamos qué tenía de malo ser chilango, si Chabelo, Capulina, Chespirito y todos los Presidentes vivían ahí, si papá le iba al América y mamá no se perdía Cuna de Lobos, donde todos los protagonistas eran, sí, chilangos.

Debo decir que no todo el que vino al norte la pasó mal. Para los Defeños de dinero esta historia nunca existió. Ellos se fueron directamente a San Diego y lo siguen haciendo seguramente por respeto a José Vasconcelos quien decía que:  “La Civilización termina donde comienza la carne asada”.. Y yo digo ¡Viva la Carne Asada! y vivamos todos juntos sin estarnos jodiendo. ¿Quién dijo yo?

Llámenme Insumisa pero: ¿Qué pasa con los daños ecológicos de SEMPRA a Baja California? ¿Hay alguna autoridad honesta que les aplique el artículo:  ¡SEMPRA, get the hell out of here!?

© Marga Britto 2010

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About Marga Britto

Aprendiz de Madre, Malabarista del tiempo, Exiliada por Opcion, Cuestionadora de todo, Objetora de muy Poco, Activista de Closet, Escritora sin oficio. Aprendiz de Madre, Malabarista del Tiempo, Exiliada por Opción, Cuestionadora de todo, Objetora de muy poco, Activista de Closet, Escritora Crónica.

Marga nació y creció en la ciudad de Tijuana, México. Actualmente radica en la ciudad de Pasadena, CA. junto a su esposo e hija de 18 meses. Es Licenciada en Comunicación egresada de la Universidad Iberoamericana, y comparte su tiempo entre vivir su maternidad a tope y escribir una columna semanal en su blog www.madresinsumisas.com.

Comments

  1. Nita says

    Mis padres nacieron en Tijuana y mis abuelos son de Juarez.
    Yo creci con lo que mencionas y si, Tijuana y su gente era en ese entonces muy diferente.
    No veias tanta violencia y muchas familias se conocian. Ahora Tijuana nativos casi no existen,
    Oh han emigrado a EU y por tu columna me imagino que eres chilanga porque nosotros decimos
    carros no coches, ni refrescos etc.
    El acento es lo de menos, la forma de proceder de muchos se han ganado a pulso el rechazo.
    No condono violencia. Pero si entiendo la desaprobacion de algunos chilangos.
    Fijate, como todavia se siente mas hospitalidad en Mexicali, Sonora etc porque la gente en su mayoria
    es nativa y quiere, cuida su ciudad.
    Muchos conocidos, inclusive parientes ven a Tijuana como un pueblo polvoriento que ofrece poco.
    Recomiendan ir a San Diego porque aqui no hay nada. Y siguen añorando e idolatrando a
    Mexico DF.
    Si aman a Tijuana son tijuanenses.

  2. PSantti says

    Se me olvido agregarles, que cuando viajaba de Mazatlan a Tijuana, una hermosa dama de sonora subio al autobus junto con dos hijas casi de brazos. Le ofreci mi asiento, y entablamos conversacion, yo como buen sinaloense soy muy platicador y abierto, cuando la joven dama me pregunto hacia donde me dirigia, a lo cual le respondi a los estados unidos, ella me contesto. “Ni vaya, oiga alla no quieren a los mexicanos” le respondi a la bella dama que me miraba con sus ojos verdes y grandes Por que? su usted ni parece mexicana. “No es por eso, es que dicen que entre nosotros no nos apoyamos ni nos queremos, nos andamos atacando verbalmente. por eso no nos quieren alla” Me pregunto, sera cierto? tan malos somos que los vecinos desde cuando ya nos tienen bien calibrados!!! La pruebra es que miren diciendo que hagan patria quitandole la vida a un compatriota…valgame Dios sera que todavia tenemos sangre de los Aztecas, que sacrificaban a su misma gente???

    • Marga Britto says

      Estimado PSantti:
      Muchas gracias por leernos y dejar su comentario. Es lamentable que ejemplos como los que usted nos narra todavía se den de una u otra manera, aquí de este lado, o del otro. El comentario de la guapa sonorense que le tocó de compañera de viaje, es sin duda otra forma de generalización, que para nada nos ayuda como comunidad.
      Para mi es un orgullo ser mexicana, ser del norte o del sur, me da lo mismo, porque esa diversidad de culturas es precisamente parte de lo que nos hace ser mexicanos, y en general somos un pueblo bien luchón y con hermosas tradiciones, eso si, con unas cuantas manzanas podridas que, desafortudamente, nos llevan entre los pies a todos.

      Le dejo un saludo y mi agradecimiento

      Marga

  3. PSantti says

    En los 70′ vine a Tijuana de mi Mazatlan querido a pasear, senti que todos me trataban como si yo fuera un turista la gente de Tijuana. Me regrese con la percepcion del que los residentes de Tijuana con dinero se sentian orgullosos de vivir cerca de los Estados Unidos, pero al mismo tiempo demostraban la influencia por medio de su comportamiento, en otras palabras actuaban como si no fueran mexicanos. Enseguida a en el 75′ me fui a vivir a Los Angeles ya casado nacieron mis hijos en los Angeles, CA y para los 90′ decidi regresar a mi Mexico querido empezando a construir una casa en Rosarito, y cual va a ser mi sorpresa cuando el director de la escuela me avisa que apedriaron a mi hijo de solamente 5 anos de edad y le gritaban los demas ninos gringo salado! Bueno pero por que tanto odio y maldad hay en los seres humanos. Mi hijo es Mexicano, su delito es que nacio guerito como sus padres buenos sinaloenses. Ahora de grande mi hijo no quiere a mucha gente que viene de Mexico a San Diego por que se acuerda que a el tambien lo rechazaron. Companeros de trabajo que vienen de Tijuana a trabajar a San Diego les gusta promover el odio diciendoles a los demas que ellos no quieren a los “Chilangos”
    Yo les aclaro que ni los conocen pues en los 60′ estudie en el Politecnico, y para mi sorpresa es como en Tijuana, muy poca gente es nativa. Llegaron de otro lado de la republica. Inclusive estos malos mexicanos que aunque nacieron en Tijuana, sus padres llegaron de otra parte de la republica mexicana. Creo que necesitamos civilizarnos mas y ser mas unidos como mexicanos, eso es hacer Patria, no destruirla nosotros mismos.

  4. carlos says

    soy bacaliforniano devemos entender que no todos los habitantes en mexico son iguales
    hay culturas diferentes y cada una se tiene que respetar
    no porque nascas en mexico quiere decir que eres igual a todos los mexicanos
    en baja california no somos probenientes de aztecas o otras razas de sur y eso no lo puede entender mucha gente
    por eso exsisten muchos problemas en baja california

  5. Anaa says

    Hola Marga, en realidad recuerdo muy poco que se trataba mal a los del sur, vagamente recuerdo el chilango go home…..pero si recuerdo en el colegio llego una nina y se paro frente al microfono y dijo que ella habia llegado a Tijuana porque su casa y su escuela se habian caido….eso me impacto muchisisimo…si mal no recuerdo yo estaba en 3ero de primaria. Y claro que digo YOOOOOOOOOO
    Saludos

  6. Dalia says

    Hola… interesante que los primeros en discriminar seamos los mismos mexicanos. Creo eso ha ido disminuyendo en Hermosillo. En el 85 yo era una niña, y es verdad, recuerdo como se hacian distinciones en este estado, los morenitos eran tratados con mas dureza en la escuela, así que imaginate como eran tratadas las personas de color moreno y estatura baja y con acento diferente. Era tan grave el regionalismo en aquel entonces, que tal vez el 86 u 87, no lo recuerdo bien, pero me pareció muy impactante; un niño “guachito” (asi escuche los comentarios) fue muerto a ladrillasos por sus compañeros de secundaria.

  7. Marina Palacios says

    Hola Marga!!…
    Nuevamente me sorprendes con tu columna, y a decir verdad, no tenía idea de que esto hubiera pasado, claro yo era en ese entonces una niña-adolescente frívola y clavada en mi tiempo de descubrimiento. Pero me parece triste, que nosotros mismos nos pongamos el pie para impedirnos el crecer, cuando deberíamos ayudarnos para salir adelante, o ya no ayudarnos, de perdida no fregarnos. Creo que acá en la capital, también podemos ser verdugos de los que llegan de provincia, también nos pintamos solo para esas aberraciones, salvo que es tan grande que es difícil que un vocero de radio o tv o prensa escrita pueda influir de esa forma, ooh!! creo que estoy mal, ahora que recuerdo por desgracia la mayoría podemos ser borregos y caer en inquisidores, no estamos tan lejos de un buen ejemplo actual, como el caso de la mamá de Paulette; qué se podrían esperar nuestra gente del interior que llega acá o visceversa…
    Pero sí, aún cuando puede ser un tanto utópico, como bien propones “Y yo digo ¡Viva la Carne Asada! y vivamos todos juntos sin estarnos jodiendo. ¿Quién dijo yo?”…
    A lo que digo —> YOOOOO!!
    Si cada uno nos hicieramos la promesa tan solo con nosotros mismos de vivir y dejar vivir!!… Sería un buen comienzo no?
    Un abrazo Marga!! Gracias por compartir!! :-)

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