TIJUANA BLUES: ¿Qué está mal en esta imagen?

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En el Blvd. Díaz Ordaz, un establecimiento tiene instalado un espectacular anunciando a sus “bellas damitas”, como promesa de que esas caras y esos cuerpos serán los mismos que la “amable clientela” podrá disfrutar al cruzar la puerta del frío edificio color salmón.

En el Blvd. Díaz Ordaz a dos semáforos del ISSSTE (clínica que atiende a los Trabajadores del Estado), a cuatro del Auditorio Municipal de Tijuana y a seis semáforos del Hipódromo se encuentra la Escuela Primaria 20 de Noviembre, una de las escuelas públicas más antiguas de la ciudad.

A este plantel escolar acudimos miles de tijuanenses a realizar los trámites para la entonces recién estrenada credencial federal para votar, la famosa credencial de elector de la que hoy día pocos pueden prescindir si pretenden realizar cualquier trámite en México, además por supuesto de ejercer su libre ejercicio democrático de elegir a quien nos gobierna.

¿Qué tienen en común el edificio de las “bellas damitas”, con una Escuela Primaria a la que asisten diariamente cientos de niños y niñas tijuanenses de entre 6 y 12 años?

Nada, simplemente que son vecinos por una insignificante distancia de un semáforo o dos cuadras.

Además, de estar ubicados en una de tantas zonas “neurálgicas” de la ciudad, donde se conjunta el comercio y el transporte de la clase trabajadora y “no tan trabajadora” tijuanense. Y en las que también la ciudad ha decidido que no hay ningún inconveniente en otorgar el permiso de uso de suelo para la operación de estos “centros nocturnos” o la de sus primos hermanos, los masajes.

¿Qué está mal en esta imagen?

Muchas cosas y desde muchos ángulos, que hasta es un problema elegir por dónde empezar.

1) La enorme incongruencia que representa que un estado gobernado por la derecha, quien “en el nombre de Dios” ha remendado la constitución estatal para hacer ilegal el aborto con la ridículamente mojigata expresión “desde el momento mismo de la concepción”, por otro lado otorgue con tanta mano suelta permisos para operar lugares como “Table-Dance” y “masajes” , donde se generan una decena de delitos, entre otros la explotación o trata de personas.

El pasado mes de diciembre, en un artículo publicado en el diario Milenio:

“Elizardo Rannauro Melgarejo, consultor de temas de Equidad y Género para el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en México, denunció que un buen número de veracruzanas se encuentran en el municipio de Tijuana siendo explotadas sexualmente”.

Y agregó que en nuestra ciudad, dentro de bares, cantinas y table-dance,

“las mantienen bajo amenazas de muerte o de hacerles daño a sus familiares si no cooperan con el trabaj; de igual forma, las tienen escondidas para evitar ser detectados por la justicia.

Y esto sin contar la situación de las extranjeras, a las que se les quita su pasaporte y carnet de identidad, para limitar sus movimientos.

2) Existen evidencias de la explotación de menores de edad en este tipo de lugares, que por razones “mágicas” e inalcanzables a la comprensión humana, es decir fuera de toda lógica, no se investigan y mucho menos se castigan.

En 2003, el Instituto Interamericano del Niño publicó un extenso reporte que incluía entrevistas con menores de edad explotados en una red de prostitución, todos aquí en Tijuana. El reporte ofrece escalofriantes detalles de la estrecha mancuerna que existe entre mafias de trata de personas que operan en el sur del país, y curiosamente habla específicamente de una bastante activa en Puebla, con bares, hoteles y “centros de espectáculos” de la ciudad, de la extorsión de la que son objetos estos niños por parte de elementos de las distintas policías, y la absoluta desolación en la que se encuentran. Aquí, en Tijuana. No en Tailandia: en Tijuana.

Este es el enlace del reporte que recomiendo leer.

3) Analizando este tema con enfoque de género, salta a la vista el eterno conflicto que provoca la consigna practicar con el ejemplo en la educación de los niños. ¿No se preguntará esta gente que firma los permisos de uso de suelo y permite la repugnante publicidad, asquerosamente sexista por toda la ciudad, cuál es el impacto que tiene este ataque visual, en la psique y actitud de los niñas y niñas tijuanenses?

Es denigrante que en una sociedad que presume alternadamente de progresista y guardiana de valores, se permita que la imagen femenina pase de lo privado a la público, en la peor situación posible: como un objeto de goce para el sexo opuesto. ¿Cómo vamos a producir una sociedad democrática, igualitaria, sin violencia, cuando la mitad de la población se encuentra estigmatizada por el culto al tubo?

¿Qué lección cree que está recibiendo una niña o niño que todos los días tiene que pasar frente a un espectacular donde el producto a vender no es un jabón, o un coche, o unos zapatos, sino una mujer?

Por más que busqué en el sitio de internet del Ayuntamiento de Tijuana, no encontré un apartado donde el ciudadano pueda consultar : “¿cuántos Table-dance hay en la ciudad y dónde están ubicados? ¿cuál es el reglamento que los rige y qué medidas toman para proteger a la niñez?”

La cuestión es que tampoco hay un padrón público ni una reglamentación específicamente aplicable a los table-dance, sino que se encuentran considerados en el Numeral IX, del artículo 20 del Reglamento de Alcoholes, publicado el 10 de enero de 2003, aplicable a Baja California, como:

Centro de espectáculos, cabaret.

Es decir que de acuerdo a la ley se le da el mismo tratamiento a un bailecito de tubo, que a la presentación de la Filarmónica de Londres.

En ninguna parte del reglamento se especifica una restricción de distancia de escuelas, iglesias, monumentos históricos, u otros sitios de interés social y cultural de la ciudad.

Por otro lado ¿qué podemos esperar de un Congreso donde sus legisladores en visita oficial a Cuba, no perdieron oportunidad de comprobar la veracidad de la leyenda urbana del sexo por chicles?

Hay gente que quisiera ver convertida a Tijuana en su leyenda negra. Suena divertido, kitsch, hasta culturoso para algunos, pero hay datos que invalidan toda suposición de que los table-dance y similares son solo centros de entretenimiento para adultos. Por ejemplo estos datos proporcionados por el Centro Tutelar de Menores:

De 8,000 niños y adolescentes que viven o trabajan en las calle de Tijuana, aproximadamente 600 se prostituyen.
Se estima que aproximadamente 1,200 niños son víctimas de explotación sexual en la ciudad.

Y antes de que la culpa de la “indiferencia recién descubierta”, les empuje a decir: ¡Nada que ver! los invito a reflexionar en la siguiente pregunta:

¿Donde están esos 1,200 niños?

¿Dónde creen?

TIJUANA BLUES: Qué está mal en esta imagen?

En el Blvd. Díaz Ordaz, un establecimiento tiene instalado un espectacular anunciando a sus “bellas damitas”, como promesa de que esas caras y esos cuerpos serán los mismos que la “amable clientela” podrá disfrutar al cruzar la puerta del frío edificio color salmón.

En el Blvd. Díaz Ordaz a dos semáforos del ISSSTE (clínica que atiende a los Trabajadores del Estado), a cuatro del Auditorio Municipal de Tijuana y a seis semáforos del Hipódromo se encuentra la Escuela Primaria 20 de Noviembre, una de las escuelas públicas más antiguas de la ciudad.

A este plantel escolar acudimos miles de tijuanenses a realizar los trámites para la entonces recién estrenada credencial federal para votar, la famosa credencial de elector de la que hoy día pocos pueden prescindir si pretenden realizar cualquier trámite en México, además por supuesto de ejercer su libre ejercicio democrático de elegir quién nos gobierna.

¿Qué tienen en común el edificio de las “bellas damitas”, con una Escuela Primaria a la que asisten diariamente cientos de niños y niñas tijuanenses de entre 6 y 12 años?

Nada, simplemente que son vecinos por una insignificante distancia de 1 semáforo o dos cuadras.

Además de estar ubicado en una de tantas zonas “neurálgicas” de la ciudad, donde se conjunta el comercio y el transporte de la clase trabajadora y “no tan trabajadora” tijuanense. Y en las que también la ciudad ha decidido que no hay ningún inconveniente en otorgar el permiso de uso de suelo para la operación de estos “centros nocturnos” o la de sus primos hermanos, los masajes.

¿Qué está mal en esta imagen?

Muchas cosas y desde muchos ángulos, que hasta es un problema elegir por dónde empezar.

Primero, la enorme incongruencia que representa que un estado gobernado por la derecha, quien “en el nombre de Dios” ha remendado la constitución estatal para hacer ilegal el aborto con la ridículamente mojigata expresión “desde el momento mismo de la concepción”, por otro lado otorgue con tanta mano suelta permisos para operar lugares como “Table-Dance” y “masajes” , donde se generan una decena de delitos, entre otros la explotación ó trata de personas.

El pasado mes de diciembre, en un artículo publicado en el diario Milenio: “Elizardo Rannauro Melgarejo, consultor de temas de Equidad y Género para el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en México, denunció que un buen número de veracruzanas se encuentran en el municipio de Tijuana siendo explotadas sexualmente”.

Y agregó que en nuestra ciudad, dentro de bares, cantinas y table-dance, “las mantienen bajo amenazas de muerte o de hacerles daño a sus familiares si no cooperan con el trabajo, de igual forma, las tienen escondidas para evitar ser detectados por la justicia.

Y esto sin contar la situación de las extranjeras, a las que se les quita su pasaporte y carnet de identidad, para limitar sus movimientos.

Segundo.- Existen evidencias de la explotación de menores de edad en este tipo de lugares, que por razones “mágicas” e inalcanzables a la compresión humana, es decir fuera de toda lógica, no se investigan y mucho menos se castigan.

En 2003 el Instituto Interamericano del Niño, publicó un extenso reporte que incluía entrevistas con menores de edad explotados en una red de prostitución, todos aquí en Tijuana. El reporte ofrece escalofriantes detalles de la estrecha mancuerna que existe entre mafias de trata de personas que operan en el sur del país, y curiosamente habla específicamente de una bastante activa en Puebla, con bares, hoteles y “centros de espectáculos” de la ciudad, de la extorsión de la que son objetos estos niños por parte de elementos de las distintas policías, y la absoluta desolación en la que se encuentran. Aquí, en Tijuana. No en Tailandia, en Tijuana.

Aquí está el reporte que recomiendo leer:

http://www.iin.oea.org/Revista%20Bibliografica_239/Monografia_La_explotacion_sexual_comercial.htm

Tercero.- Analizando este tema con enfoque de género, salta a la vista el eterno conflicto que provoca la consigna practicar con el ejemplo en la educación de los niños. ¿No se preguntará esta gente que firma los permisos de uso de suelo y permite la repugnante publicidad, asquerosamente sexista por toda la ciudad, cuál es el impacto que tiene este ataque visual, en la psique y actitud de los niñas y niñas tijuanenses?

Es denigrante que en una sociedad, que presume alternadamente de progresista y guardiana de valores, se permita que la imagen femenina pase de lo privado a la público, en la peor situación posible: como un objeto de goce para el sexo opuesto. ¿Cómo vamos a producir una sociedad democrática, igualitaria, sin violencia, cuando la mitad de la población se encuentra estigmatizada por el culto al tubo?

¿Qué lección cree que está recibiendo una niña o niño que todos los días tiene que pasar frente a un espectacular donde el producto a vender no es un jabón, o un coche, o unos zapatos, sino una mujer?

Por más que busqué en el sitio de Internet del Ayuntamiento de Tijuana, no encontré un apartado donde el ciudadano pueda consultar : “¿cuántos Table-dance hay en la ciudad y dónde están ubicados? ¿cuál es el reglamento que los rige y qué medidas toman para proteger a la niñez?”

La cuestión es que tampoco hay un padrón público ni una reglamentación específicamente aplicable a los table-dance, sino que se encuentran considerados en el Numeral IX, del artículo 20 del Reglamento de Alcoholes, publicado el 10 de enero de 2003, aplicable a Baja California, como:

CENTRO DE ESPECTÁCULOS, CABARET”

Es decir que de acuerdo a la ley se le da el mismo tratamiento a un bailecito de tubo, que a la presentación de la Filarmónica de Londres.

En ninguna parte del reglamento se especifica una restricción de distancia de escuelas, iglesias, monumentos históricos, u otros sitios de interés social y cultural de la ciudad.

Por otro lado ¿qué podemos esperar de un Congreso donde sus legisladores en visita oficial a Cuba, no perdieron oportunidad de comprobar la veracidad de la leyenda urbana del Sexo por chicles?

Hay gente que quisiera ver convertida a Tijuana en su leyenda negra. Suena divertido, kitsch, hasta culturoso para algunos, pero hay datos que invalidan toda suposición de que los table-dance y similares son solo centros de entretenimiento para adultos, por ejemplo estos datos proporcionados por el Centro Tutelar de Menores:

De 8,000 niños y adolescentes que viven o trabajan en las calle de Tijuana, aproximadamente 600 se prostituyen.

Se estima que aproximadamente 1,200 niños son víctimas de explotación sexual en la ciudad.

Y antes de que la culpa de la “indiferencia recién descubierta”, les empuje a decir: ¡Nada que ver! los invito a reflexionar en la siguiente pregunta:

¿Donde están esos 1,200 niños?

¿Dónde creen?

3 Comments

  1. Bueno mi estimada Marga, muy buena observación.
    ¿Qué veo de diferente en las imágenes? A simple vista dos turnos escolares. Mejor dicho dos instituciones escolares en un solo plantel ¿Por qué? Porque el gobierno dejó de invertir en escuelas federales y, ésta normativa, les resulto más práctica y funcional: más capacidad para alumnos, reducción de horario escolar y repartición de plazas a granel.

    Me voy a balconear pero no me importa. Me toco ir a la escuela cuando se “usaba” ir mañana y tarde (de 8am a 12dm y de 2 a 6pm) Salíamos tan cansados que apenas daba tiempo de rascarnos la barriga (hacer tareas, jugar o ver tele -UN RATO-, cenar, bañarse, preparar útiles y ropa y san se acabó, a dormir temprano) Esa era nuestra rutina de lunes a viernes: Ni siquiera teníamos tiempo para rezongar y si lo hacíamos había respeto, autoridad y zapes.
    En pocas palabras; Crecimos de esa forma y si hemos de tomar en cuenta que “el estudio es la base para la formación de nuestros hijos” pues si, porque entonces la escuela nos absorbía tiempo. ¿Que paso ahora? No se, pero creo que hicimos mal uso de la libertad que nos dieron. Estamos asi porque nosotros mismos, como sociedad, lo hemos tolerado.
    Sobre lo que planteas, me pregunto; ¿Dónde esta la sociedad de padres y madres de familia de esas –u otras- instituciones educativas? No es posible culpar del todo al gobierno. Si como padres de familia no estamos al pendiente de lo que hacen nuestros hijos (ni dentro del hogar) esto me obliga a reconocer ¡como vamos a exigirle a otro que lo haga!
    Ese establecimiento va a seguir allí mientras los padres no se organicen como tal, y sin volverlo político como suele pasar. Nunca falta el/la líder que tranza, la comadre arguendera o el faquir del pueblo que se anota para hacer huelga de hambre…¿donde estan sus hijos? si tienen, claro.

    Pero bueno, ese es mi comentario. Ojala tu tema ayude para hacer conciencia y reflexionar, como lo he hecho yo gracias a ti.
    Un abrazo

  2. Muchas felicidades Marga… y cómo acabar con el culto al tubo? that´s a big question

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