Tierra de terremotos

El temblor de 5.4 puntos ocurrido el 29 de junio de 2008 con epicentro en Chino Hills  demostró la utilidad de las medidas preventivas que se tomaron aquí durante décadas en el ámbito de la construcción y los preparativos de emergencia. Aunque relativamente moderado, fue prolongado y superficial, de modo que causó la impresión de ser más potente. Mucha gente se escondió debajo de los escritorios.

Los estrictos códigos legales de construcción desde 1997 contemplan una miríada de medidas preventivas, desde el apuntalamiento hasta el uso masivo de madera, un material liviano. Escuelas, residencias, supercarreteras, vías férreas…. hasta muchos hospitales están asegurados contra temblores relativamente fuertes. Los departamentos de bomberos están bien entrenados.

El 13 de noviembre del año pasado, 5.5 millones de californianos participaron en el ejercicio llamado “La Gran Sacudida del Sur de California”, un simulacro de terremoto de 7.8 puntos de magnitud.
Fue un operativo gigantesco de coordinación y entrenamiento y diseminación de información para la población, que indudablemente se repetirá, con el objetivo de mejorar la comunicación entre grupos de ciudadanos y de barrios y el público y dar a la gente más tiempo para prepararse.

El terremoto del año pasado sirvió para indicar cómo golpearía el Grande: los servicios de telefonía e internet, vitales para la comunicación, sobrevivieron luego de un período de sobreuso por parientes y amigos El sitio de internet del Los Angeles Times cayó por poco más de 10 minutos; atrasó en una hora el servicio de trenes local, interrumpió el sistema de radar terrestre del aeropuerto internacional de Los Angeles. Algunas tejas cayeron o tubos de agua reventaron; algunos ascensores se detuvieron entre pisos. Varios heridos, especialmente por empujarse para huir.
Pero falta mucho por hacer. Numerosos hospitales están atrasados en su modernización, y de hecho violan la ley.

La mampostería no reforzada es ilegal desde 1935, pero sólo en San Bernardino hay 200 edificios en esas condiciones.

En 1997 se prohibió el acero con alto contenido de carbono por quebradizo y ordenó usar materiales reforzados para juntar partes de acero. Pero centenares de miles de estructuras no pueden ser reforzadas porque implicaría demolerlas.

Los 16 muertos de 1994 se dieron con el colapso de un edificio de departamentos cuya planta baja era especialmente débil, con escasas paredes y columnas. Después del sismo se identificaron 20 mil edificios similares y se ordenó reforzarlos. Pero esto se ha hecho en sólo 800 casos.