El esclavo del elevador trasero
Un día, sin decirle a nadie, llegó a Nueva York de negocios y se quedó para siempre trabajando en el elevador trasero del edificio más alto de 678 Greenwich, labor que le encanta, que lo excita.
Un día, sin decirle a nadie, llegó a Nueva York de negocios y se quedó para siempre trabajando en el elevador trasero del edificio más alto de 678 Greenwich, labor que le encanta, que lo excita.
Un día, sin decirle a nadie, llegó a Nueva York de negocios y se quedó para siempre trabajando en el elevador trasero del edificio más alto de 678 Greenwich, labor que le encanta, que lo excita.