¿Diálogo en Honduras? (II)
Micheletti se equivocó y buena parte de la sociedad hondureña reaccionó apuntando que la limitación de los derechos individuales no debía ser un instrumento para restablecer la “normalidad política”.
Micheletti se equivocó y buena parte de la sociedad hondureña reaccionó apuntando que la limitación de los derechos individuales no debía ser un instrumento para restablecer la “normalidad política”.
Micheletti se equivocó y buena parte de la sociedad hondureña reaccionó apuntando que la limitación de los derechos individuales no debía ser un instrumento para restablecer la “normalidad política”.
La falta de interés de la mayoría de los actores internacionales por la verdadera estabilidad política hondureña, y por la consolidación de su democracia pueden impedir si no se insiste en ello que los “pactos” incluyan una reforma profunda del sistema político.
En Tegucigalpa se enterró formalmente el “acuerdo de San José” y se abrió un futuro incierto lleno de nubarrones para la nación hondureña, a pesar del moderado optimismo del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza.
Si el ex presidente no reconoce que sus errores autoritarios generaron la crisis, no entiende que debe dar la oportunidad a su pueblo a expresarse y que esta situación se debe aprovechar para modificar muchas condiciones autoritarias del sistema político, no vamos por buen camino y la crisis se seguirá extendiendo indefinidamente.
Sería una barbaridad que la comunidad internacional tratase de impedir una salida electoral a esta crisis. Por el contrario debería llegar a Honduras un ejército de observadores internacionales que cuidase la limpieza de las mismas, y se pudiera medir de una forma objetiva la correlación de fuerzas de unos y otros tras las elecciones.
Zelaya perdió esta batalla de compadrazgos característico del perverso sistema autoritario hondureño y por ello ahora critica a dos órganos que no pudo manipular: la Corte Suprema de Justicia, y el propio Tribunal Supremo Electoral que es el responsable de conducir el proceso de las próximas elecciones de noviembre.
Si no se es flexible y no se ven las oportunidades de transformación, existe el riesgo de que todo siga siendo igual, con nuevos gobernantes electos en un proceso democrático (sea éste reconocido o no)
Ni el régimen salido del 28 de junio puede considerarse dictatorial, ni el anterior puede llamarse democrático. Los dos comparten las fuertes características autoritarias del sistema político tradicional hondureño.
If a recent report by COFADEH is any indicator, there has been an exponential rise in the number of human rights violations since the June 28 coup. The report documented over 1,100 cases of arbitrary detentions, attacks on the media, killings and other human rights violations.
Existe en la mayoría de los sectores voluntad política para continuar viviendo en un modelo democrático, y buena parte de los actores políticos implicados podrían estar en condiciones de aceptar negociar un nuevo pacto de convivencia.
Manuel Zelaya no tenía ninguna intención de regresar a Honduras el viernes 24 y si la tenía realmente fue muy mal aconsejado por sus estrategas.
Managua, 8 de julio 2009 El lunes 6 por la tarde salí de La Ceiba para llegar a San Pedro [Siga leyendo]
El siguiente documento es de una respetable institución estadounidense, Human Rights Watch, sobre la situación en Honduras. En vísperas de [Siga leyendo]