CRONICAS DESDE EL HIPODROMO: La pasión del fútbol
Al final me quedo con la famosa frase de César Luis Menotti que lo resume todo: “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”.
Tinta Roja: En esta columna se abre una escotilla para ojear el mundo desde un pequeño trozo de tierra llamada España. La actualidad y la historia, aderezadas con la esencia humana, conforman el guiso que convierte a los pueblos en sociedades; y a través de la excusa de este pueblo español contemplamos, con Tinta Roja, aquello que nos sucede, siempre con el impulso de encontrar el punto de equilibrio entre las diferentes opiniones que, como la diversidad de los pueblos, a través del diálogo, son capaces de encontrar más confluencias que distancias.
En el pasado Mundial, las selecciones de América Latina demostraron mucha pasión, pero poco trabajo en equipo. Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia.
El único buen arpegio
fue que el virtuoso Iniesta
del desconcierto hizo fiesta.
En el último segundo un balón al travesaño, y a las nubes, y hecho el daño, ese fallo tan rotundo [Siga leyendo]
Horas después del partido, pasada la media noche, las bocinas de los coches, las vuvuzelas importadas de Sudáfrica, mamás con niños de la mano, y adultos afónicos y eufóricos, seguían celebrando por las calles y plazas la victoria de la Roja.
Uruguay en la final
y en camino al Eliseo,
con tanta fe en su apogeo,
hubiera sido cabal
la sensación del Mundial.
El juego de la Roja no gustó. Si lo hizo la Alemania del segundo tiempo en la otra eliminatoria, y convenció Holanda de un día antes. Los argentinos fueron literalmente barridos por los alemanes, y la debacle carioca poco tuvo que ver con una “Naranja” que no es “Mecánica” pero si letal, especialmente si le ayudas
Un Mundial es cosa seria,
y Argentina se creía
que ganado ya lo había
desde que venció a Nigeria.
Acá no jugó Brasil
sino un fantasma con asma,
por aquí pasó el fantasma
carioca de Canterville.
Aprovechando el primer día triste del Mundial, esto es: la primera jornada en la que no hay ningún partido que ver, les contaré que en el Irán, por mor de la censura, transmiten los encuentros en diferido, con diez segundos de retraso, a fin de poder cortar a tiempo los excesos nudistas de nuestro caduco mundo occidental. Dato éste que me inspiró la siguiente décima
Al finalizar el encuentro, las bocinas de los coches, los cánticos de “A por ellos oooooeeeeee, a por ellos”, el ondear de banderas y las caras embriagadas de alegría volvían a ocupar las plazas y calles de las ciudades durante dos horas desiertas y en silencio.