Un mensaje resplandece en el freeway
Los carteles publicitarios cuentan la historia de Los Angeles en tiempo real. La relatan al angelino en su entorno mas natural: los freeways.
Una nueva edición de la columna de Pilar Marrero LA Gourmet, con el detalle de las variedades de uva y una guía: vinos y comida, qué va con qué y por qué.
En el medio está Tel Aviv, la que jamás duerme. Que se divierte. Y que en el resto es parecida a lo de aquí. Que ironía: después de veinte años de dejarla por Los Ángeles, Tel Aviv se hizo angelina.
Leo que la enorme mayoría de los gallos que deambulan por los barrios populares de esta ciudad gigantesca son de pelea. Se han extraviado, quizás porque perdieron en alguna lid sangrienta, o porque desearon una libertad nunca antes gozada.
De pronto se oyen los chasquidos inequívocos de los fuegos artificiales. En pleno octubre, a alguien le sobraron petardos de la larguísima noche incendiaria del Cuatro de Julio. Desde Boyle Heights vienen ecos de disparos: cinco a ocho balazos. Después llegarán los helicópteros policiales.
Hay una ruta más, sendero sin nombre, jamás inaugurado, designado o preservado y que existe solamente en las huellas de quienes lo recorren.
Joel, además del significado de esas palabras, trajo la característica mueca con la lengua y las frases ocurrentes del viejo, que se le habían quedado grabadas junto a las descripciones del barrio de Piñera, el pueblo de Castropol y la ciudad de Oviedo que el padre recordaba, aún a los 85 años, sin casi perder su acento asturiano.
Busco, encuentro a México aquí, en California. Aroma a frutas, a verduras, a carne cruda, a cloro, a tortilla frita, a cebolla y cilantro como desde la estación del metro Merced se puede oler el mercado cuando el tren subterráneo pasa en el centro de la Ciudad de Mexico.
Esto es Los Angeles, donde Gabriel hizo un círculo completo y llegó a sí mismo, al lugar cultural de su madre apoyado enteramente por la presencia de la gente de su padre. Esta es su comunidad, su villa.
Un hombre rendido, tirado en el suelo, se entrega a la policía. Un agente le patea la cabeza a manera de saludo. Brutal. Pero la cosa no es tan simple.
Primero, salen las muchachas; luego las madres con sus niños, y finalmente aparecen las parejas, y bailan y cantan al aire libre en una encantadora noche de primavera, en un espacio para respirar y gozar en pleno Este de Los Angeles
En los últimos años, un nuevo esfuerzo se realiza para lograr que una porción de lo que tradicionalmente se considera el Este de Los Angeles se convierta en una ciudad independiente.