Algo huele mal en Libia
Mientras en Estados Unidos y Europa cierran escuelas y despiden médicos, bomberos y policías por falta de presupuesto, la OTAN gasta más de 300 millones de dólares diarios en bombardear Libia
Es difícil entender la oscura relación entre los intelectuales – científicos, escritores, filósofos, periodistas y todo tipo de artistas- y la infamia de las dictaduras, cualesquiera sean.
Con pocas excepciones, mientras prometen cambios en el futuro, cuando y si acaso, llegan al poder, reflejan la misma realidad que prometieron destruir. Para sus miembros femeninos y para la sociedad entera, el cambio es algo posible únicamente en el futuro.
Ni Castro ni la revolución cubana han tenido nada que ver con la nueva “onda de izquierda continental”. Es todo lo contrario, ésta ha sido posible debido a que en la región fue desechada la receta apocalíptica del tirano caribeño.