Sueños y pesadillas: historia oculta del Sindicato Campesino

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La historia conocida del Sindicato de Campesinos (UFW, por sus siglas en inglés) es en su mayor parte la “historia oficial”, la de su líder, César Chávez y la de Dolores Huerta.

¿Pero qué pasó con los cientos de activistas que contribuyeron a este movimiento? ¿Qué pasó con aquellos que estuvieron dirigiendo el sindicato junto con Chávez y que de pronto “desaparecieron”?

Toda “historia oficial” tiene algo de ficción, interés político e histórico y, con el paso del tiempo, de mito. Si éste se afirma, es mas difícil para los historiadores de las siguientes generaciones diferenciar entre verdad, mito y fantasía.

Más aún, el llamado “Movimiento” que giró alrededor de la creación de la UFW contiene un alto grado de contenido emotivo, lo que impide a veces una discusión serena y un análisis serio de aquellos tiempo.

El libro “The union of their dreams” (“La Unión de sus sueños”, en español, aunque “union” también significa sindicato en inglés), de Miriam Pawel, publicado por Bloomsbury USA / Walker & Company, busca iniciar ese diálogo.

“Conocí gente que había trabajado para la UFW y la experiencia cambió sus vidas… Quise saber más de esa experiencia, cuál era el poder de aquel movimiento”, explica Pawel, la autora, quien dedicó tres años a la escritura. “Se trata de uno de los movimientos sociales más importantes del siglo XX”.

Pawel se basó en el testimonio de ocho personas que eran organizadores de la UFW y cuyos testimonios se van entrelazando, mientras la historia del Movimiento crece, generando cambios sociales y también personales. “Estos testimonios son historias que se encuentran en un momento histórico y producen un movimiento poderoso”, dice Pawel, de 51 años, periodista de profesión y residente de Pasadena.

La historia de la UFW empieza a comienzos de los 60s y sus éxitos no pueden explicarse solamente por el carisma y energía de su líder César Chávez, sino también por el inmenso aporte de cientos y miles de voluntarios que compartían ese deseo de justicia social y la convicción de que juntos podrían hacerlo realidad.

El poder

Los logros del UFW son conocidos. Lo poco conocido es cómo se obtuvieron, el esfuerzo y el desgaste de sus protagonistas y finalmente el ocaso de la organización, las “purgas” internas, la lucha por el poder, el “culto a la personalidad” de Chávez. Es que Chávez, quien había conferido poder a los campesinos, a quienes les había enseñado a organizarse y exigir justicia, no estaba dispuesto a compartir el liderazgo de la UFW.

“Cuando vine, tenía control absoluto […] el pastel entero era mío. Era un pastel pequeño. Pero era mío. Después fue creciendo. Intento seguir siendo el propietario (del pastel)”, dijo Chávez  [página 221 del libro] explicando las expulsiones de organizadores y líderes que le podían comer el pastel a Chávez.

Uno de ellos, Eliseo Medina, es hoy un reconocido sindicalista y su participación en la UFW está documentada en el libro “The Union of Their Dreams”. “Soy migrante, vine de Zacatecas, México, buscando una vida mejor. Y encontré mi camino en el sindicalismo”, explica Eliseo Medina, hoy dirigente del sindicato de trabajadores de servicios SEIU.

“Por medio de un sindicato los trabajadores pueden mejorar sus vidas, sus sueldos y beneficios”. Medina explica así su vocación, su pasión por organizar a los obreros. Esta energía lo llevó desde joven a ser parte de la UFW, y cuando las purgas internas lo dejaron afuera, siguió por el mismo camino. “Tuvimos grandes triunfos, pero desgraciadamente, después se nos descarriló el tren. Pero no quita lo positivo”.

“Nunca dejamos de organizar”, dice Sabino López, de Salinas, al explicar esa energía o vocación que lo llevó a dedicar toda su vida a causas sociales. “Siempre buscamos mejorar las condiciones de los campesinos”. López, originario de Jalisco, México, tuvo que dejar la UFW en 1983 por negarse a atacar a otro organizador, acusado por Chávez de querer boicotear el movimiento.

Ese organizador, Mario Bustamante, es otro activista cuya vida se narra en el libro.  Bustamante se destacó, al igual que López, por organizar Comités de Ranchos en el Valle de Salinas. Estos grupos serían la base del sindicato, según lo expresado por el propio Chávez. Solo que después se negó a cumplir sus propias promesas.

“Después de la UFW, formamos un grupo en Gilroy que denunciaba los abusos de los contratistas”, dice Bustamante. “Pero entonces hasta la UFW nos atacaba… Es que si ellos no lo hacen [el trabajo organizativo], no dejan que otro lo haga”. López llegó a Estados Unidos en 1966 y trabajó primero en el campo.

La aparición del sindicato lo llevó a entregarse a la causa. “En México había visto que los trabajadores sindicalizados viven mejor, tienen más beneficios”. Al salir de la UFW consiguió trabajo en la Ayuda Legal Rural de California (CRLA) de Salinas. Pero la UFW presionó para que fuese despedido. Fue entonces a trabajar al sur del estado, con Eliseo Medina.

Hoy López trabaja en el Center for Community Advocacy, una organización ubicada en Salinas que ayuda a campesinos y personas de bajos ingresos en aspectos de vivienda, salud y educación. Tanto Bustamante , nacido en el DFy quien actualmente reside en El Centro, California, como López consideran que la situación laboral y general de los campesinos es peor que hace 40 años. “Hoy los campesinos ni siquiera tienen trato con el patrón”, dijo Bustamante. La solución, piensa este veterano organizador, es crear otro movimiento. “¡La gente está lista!”. López coincide. “Sí, se necesita un nuevo movimiento, grande!”.

Pablo Espinoza concuerda en que las condiciones de trabajo y de vida actuales de los campesinos es peor que en los 60s. Pero considera difícil el surgimiento de otro movimiento similar. “Además, la UFW no lo permitiría, no quiere que le hagan sombra”. Espinoza, de 72 años, nació en Texas y llegó al Valle Central en su juventud. Fue campesino, como sus padres, hasta que la fuerza del movimiento lo llevó a integrase a la UFW. Le dedicó 10 años de su vida. Y como cientos de activistas, él también fue sacado del medio sin explicaciones.

“Una de las cosas que me apasionaban de la UFW es que por proimera vez el campesino podía expresarse. Su voz podía ser escuchada”, dice Espinoza, residente de Woodlake, al este de Visalia. “Pero con las purgas internas se retrocedió y la democracia interna desapareció”.

El Juego

“La implementación de ‘el juego’ fue terrible. Llevó a que cientos de activistas se fueran de la UFW”, comenta Espinoza. Ese juego, descrito en el libro “The Union of Their Dreams” (páginas 203-205), era en realidad un método controversial de rehabilitación de drogadictos y alcohólicos implementados por la organización Synanon, fundada por Chuck Dederich. El “juego” consistía en “sacar de adentro lo que uno llevaba”. Mezcla de confesión con agresión verbal y revelaciones personales de los participantes.

“En realidad, Chávez usaba este método para saber quién le era fiel”, dijo Espinoza. Espinoza no participó del libro con sus testimonios, ni siquiera lo leyó aún. Pero su historia coincide con gran parte de lo expresado en el mismo. Y agrega que los despidos arbitrarios de Chávez estaban también relacionados con cambios en su personalidad.

“Creo que Chávez empezó a cambiar cuando el dinero empezó a llegar al sindicato… Eran millones de dólares”, dice Espinoza. “Empezó a desconfiar hasta de su propia sombra”. Además, “cuando la gente empezó a expresar sus opiniones [dentro del sindicato], todo cambió. Al principio obedecíamos fielmente a Chávez, pero poco a poco fuimos despertando”, agrega Espinoza. Este activista es ameno, de lenguaje simple y acompaña sus historias con anecdotas y ejemplos risueños.

“Un día le pedí a Chávez que me cambiara a otra oficina más cerca de mi casa, de mi familia. Mi esposa estaba enferma y tenía que llevarla a su tratamiento a San Francisco”, explica Espinoza. “Entonces me dijo que le llevara a mi esposa, que él la iba a curar mentalmente”. Espinoza sonríe irónicamente y agrega “Entonces me dije, ¿qué onda? Yo quise seguir a Chávez el líder sindical, no a Chávez el curandero”.

Espinoza siguió dedicado a las causas sociales después de dejar la UFW. Trabajó para Proyecto Campesino, del Comité de Servicios de los Amigos Americanos, hoy ubicado en Farmersville, hasta 1999 y actualmente está ordenando su vasto archivo.

Información

Para detalles sobre el libro y dónde comprarlo, visite: http://unionoftheirdreams.com

Eduardo Stanley

Eduardo Stanley

Nacido en Rosario, Argentina. Después de graduar de la Escuela de Bellas Artes (área de cinematografía), de la Universidad Nacional de La Plata, realizó un curso de postgrado en la Universidad de Bucarest, Rumania, sobre teoría de la comunicación.
Durante tres años impartió clases de Lógica y Semiótica en la Universidad Autónoma de Sinaloa (Culiacán, Sinaloa), México. A mediados de los 80 se trasladó a Estados Unidos. Durante más de 25 años realizó trabajos de periodismo y documentación en el Valle Central de California, desempeñándose en diferentes medios de comunicación —principalmente en español. Actualmente es editor del semanario “El Sol”, de Visalia, además de colaborar con publicaciones nacionales e internacionales.
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2 Comments

  1. El Sr. Gayol Mecias esta en lo cierto cuando dice que el libro tiene aspectos reveladores. Esta basado en el testimonio de ocho protagonistas de esa historia, voces que fueron suprimidas por la “historia oficial” de la UFW.
    Lo revelador es que de manera bastante amena y bien documentada, el libro expone aspectos de la vidas de esos activistas que dieron todo por la UFW y el Movimiento. Y mucha gente lo ignora.
    Vale la pena leerlo. Gracias por su comentario.

  2. Caramba, eszte libro parece ser revelador de muchas cosas. Me gusto el articulo

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  1. Bitacoras.com

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