Crónicas desde el Hipódromo | Amar a un hombre
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Coyoacán, que por el simple nombre uno se imagina habitado por coyotes, se convierte para un provinciano recién llegado, en uno de los que aparecen en la guía turística de rigor para quienes visitan el Distrito Federal.
Nos alejamos dándole la espalda al monumento, con el sol cayendo frente a nosotros como una especie de exorcismo hacia ese pasado fosilizado que olvidamos y a la vez repetimos, reflejo de un país a medio construir en busca de su identidad.
Caminar por las calles de la Roma es recordar los primeros años del siglo XX, cuando Porfirio Díaz quería emular a París en su traza urbana y su arquitectura. El Art Nouveau, el estilo ecléctico, el Art Deco y el racionalismo europeo se van mezclando en una serie de fachadas que le dan un realce muy peculiar al barrio y tal vez allí radique mucho de su encanto.
Estás crónicas iban a estar dedicadas a un tema diferente, pero no pude resistir escribir sobre lo que me sucedió este fin de semana y que parece cambiará de alguna forma el camino que está siguiendo mi vida.
La cultura culinaria es tan amplia y variada en México, que de un estado a otro de la República se pueden encontrar diferencias tan curiosas como en la presentación y utilización que se le da al pan
La voz dijo: ‘usuarios de la estación, les informamos que por una falla en el sistema de suministro de energía eléctrica, el servicio se interrumpió por unos minutos. A la brevedad será restablecido. Gracias’.
Por las características urbanas de La Condesa cuesta trabajo contar con estacionamientos públicos y los pocos disponibles han sido invadidos por hombres que se dedican a ocupar los espacios con botes o bidones, para luego hacer negocio.
La Zona Metropolitana de la Ciudad de México me puso a prueba y por primera vez en mi vida al volante, una ciudad me terminó por desquiciar. Y no hablo del desquiciamiento sólo como conductor, sino como persona.