Pat Buchanan se opone a Kagan porque es judía

Se veía venir, solamente que no se sabía de donde.

Ahora lo sabemos: del baluarte del conservadurismo original, del supremacismo blanco de antaño, no el protofascista de las Sarah Palin e imitadores, sino de los de antes, de cuando ser de la extrema derecha todavía era poco popular y considerado, bueno, eso, extremista. De Pat Buchanan, en este artículo de ayer.

A la candidata a juez de la Suprema Corte Elena Kagan han criticado, en menos de una semana, con toda clase de epítetos a grito pelado. El internet se inundó de afirmaciones de que es lesbiana, lo cual para los gritones obviamente constituye un argumento demoledor que deshabilita de plano a cualquiera a servir en el tribunal máximo del pais. Uno de los críticos la llamó ‘la primera Jueza abiertamente gay del tribunal’.

Not so fast, tuvieron que decir amigos consultados de Kagan. Es heterosexual, ha salido con hombres, tuvieron que decir.

No importa que el crítico en cuestión, el que la epitetó para gloria de sus lectores,  es un ex gobernador, ex congresista y famoso por sus propuestas de ley contra los homosexuales y “su agenda”, y alguien que finalmente resultó ser tan gay como el que más, solamente que auto cercenado y despreciado por todos.

Pidieron en consecuencia estos antigays que el Comité de asuntos judiciales del Senado en sus audiencias de confirmación le haga la pregunta: ¿es usted lesbiana, Madame Kagan? ¿Cree o no cree que eso puede mancillar su posición respecto al derecho de las personas del mismo sexo a casarse entre sí? O sea, ¿ustede votaría a favor, no es así?

Lo que la descalificaría ipso factum, según aquellos.

A ver, anímense a preguntar a cualquier funcionario blanco anglosajón y protestante, abogado y millonario, serio y encorbatado. ¿Usted, fulanito, con quien se acuesta?

Todavía espero.

Después, que es liberal, lo que para los dinosaurios equivale algo así como el “rosadito” de sus imitadores sudamericanos, aludiendo, claro, al rojo de los comunistas. Para muestra de lo dicho: la eligió Obama, otro rosadito. Ergo.

¿Es usted liberal, Madame Kagan, socialista?

De Kagan dicen con disgusto también que es mujer, y que sería la tercera en la misma composición de la Corte, que sería un récord. ¡Ah! Y lo peor: ¡ninguna de las tres tiene famiiiiiiilia! Ninguna ha pasado por ser mujer sumisa. Ni hijos tienen.

De pronto, las más febriles imaginaciones ocupan el lugar del sentido común, cuando el único requerimiento especial para candidatos a ocupar el puesto de la Suprema Corte, nombrados por el Presidente y aprobados por el Senado, es que sean abogados. Punto y aparte.

Todavía no lo dijeron abiertamente, pero ya empezaron los chistes, con los que, yo sugeriría, esperen hasta que haya al menos cinco mujeres de los nueve jueces, lo que sería lo natural.

Que nunca fue juez, dicen, como la malograda e ignorante Harriet Miers, candidata de George W. Bush que nunca llegó a ser jueza tampoco.

Y como William Rehnquist, un republicano que sin haber sido anteriormente juez, lo fue de la Suprema Corte durante 19 años, de ellos 11 como Presidente del tribunal. O Earl Warren, para citar los más famosos, que antes de tener el mismo puesto fue procurador general de California… y gobernador del estado por tres términos, un récord que ni Arnold.

Y por fin, como demoledor razón para oponérsele, dice Buchanan los que algunos seguramente piensan y callan sobre Elena Kagan, o con perdón de la palabra, Kohan, como mi mamá:

Que es judía.

Que con ella habrá tres jueces judíos en la Suprema Corte, la tercera parte, mientras que solamente constituyen el 2% de la población.

Que es demasiado, demasiado.

“Si confirman a Kagan, los judíos, con menos del 2% de la población de Estados Unidos, tendrán el 33% de los puestos en la Suprema Corte”. ¿Es esta la idea de los demócratas de diversidad?” Así dice este adalid de la intolerancia.

Si no denunciamos a Buchanan y lo logramos parar en seco, esto es solamente el comienzo. La salva que inicia la batalla.

De pronto, de las puntas de las orejas les comienza a salir el borbotón del consabido racismo.

El mismo que esgrimieron contra Sonia Sotomayor, la primer persona latina en la Suprema Corte, cuando desenterraron un discurso del siglo V antes de Cristo en donde hablaba del orgullo y ventajas de ser mujer hispana.

Ya específicamente respecto a este ataque, los antisemitas en Estados Unidos siempre existieron. Recientemente una manifestación del partido nazi (Movimiento Nacional Socialista) estadounidense frente al Ayuntamiento de Los Angeles contra los inmigrantes indicó que en las miras de sus fusiles están los judíos, los latinos, los extranjeros, los socialistas, etc., por igual (por el momento).

Pero estos nazis. o estos,  no son nadie, son pura basura, son un grupo que podría ser risible si no fuese tan peligroso. Un grupúsculo, unos mequetrefes. Unos good for nothings.

Pat Buchanan, un supremacista blanco desde siempre, en cambio es un ex candidato presidencial y comentarista de las cadenas nacionales de televisión. Lo escuchan y lo leen centenares de miles. Es para alarmar.

En Arizona, los racistas han levantado la cabeza con la ley SB1070 y peor, con la ley SB1108.

Ni los racistas de Arizona ni Buchanan bajarán sus cabezas levantadas mientras su punto de vista sea legitimizado y aceptado como parte del discurso nacional en lugar de denunciado por lo que es.

Y quienes lo deben oponerse deben unirse en la condena, colaborar en la denuncia, y trabajar juntos en una lucha denodada para que de allí no surja un movimiento popular, que en otras partes se llamó orgullosamente fascismo, una palabra que aquí se calla porque, claro, pertenece al bando de perdedores de la Segunda Guerra Mundial.

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Gabriel Lerner

Editorial Director at La Opinion
Editor en jefe del diario La Opinión en Los Angeles.
Fundador y editor de HispanicLA.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California desde 1989. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y anteriormente editor de noticias para La Opinión.
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1 comentario

  1. No veo racismo por ningún lado. Es Torah y no Adolf Hitler la que dice que hay que lapidar a los perros sodomitas ¿donde está al antisemitismo? Donde dice la Torah que tenemos que soportar a un sodomita o a una sodomita al frente de nuestros destinos. ¿La democracía? ¿Y quien cojones es la democracia? ¿Acaso es es más quew Yavéh?

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