Orlando Zapata Tamayo asesinado en Cuba

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El mundo no puede olvidar el crimen. Se apagó Orlando Zapata Tamayo. Murió no por la huelga de hambre que llevó a cabo con estoicismo y convicción por largos 85 días. Como Boytel, el poeta que años atrás decidió continuar su lucha hasta el cruce entre la vida y la muerte, entregó su cuerpo hoy libre a la causa por la que dedicó su vida. La eternidad será testigo de cómo el régimen cubano viola continuamente los derechos humanos.

Nacido a la disidencia, no cargaba con la herencia de una familia rica. No era un aristócrata. Nos referimos a un hombre humilde, plomero quien comprendió que el sistema de los Castro era una dictadura, no una entelequia para el bien de los hombres como tanto proclaman sus admiradores. No lo pueden acusar de burgués ni tampoco de elitista. Fue un hombre negro con un alma limpia y pura que decidió protestar por la injusticia cometida en su nación de origen.

¿Por qué lo enviaron por largos años a la cárcel? Por su voz clara y valiente que contaba de los abusos, la falta de libertades y la necesidad de buscar nuevos caminos para su patria. Era un miembro de la nueva sociedad civil cubana adonde la búsqueda de la verdad se aparta de las consignas cargadas de falacias que han empobrecido una nación que gozaba cincuenta años atrás de una pujante economía. No le perdonaron su raza porque con su rebeldía mostró que en el país adonde yo nací, la gente más oscura no ha alcanzado esa panacea de la que tanto se vanaglorian sus esbirros, porque no quiero llamarlos gobernantes.

Su condena por desavenencias con el sistema fue como la mayoría de los 75 que en la Primavera Negra de 2003 fueran lanzados a las mazmorras por décadas por el simple derecho de disentir. Él formó parte del escarmiento generalizado que crea el miedo. Otros cientos han sido encarcelados también por tiempo meno; pero los valientes de ese grupo al que perteneció fueron las víctimas escogidas, el recordatorio de que allí se está con la llamada Revolución o se te trata como un gusano.

Orlando Zapata Tamayo recibió las torturas de los golpes y los castigos excesivos. Por eso protestó y le agregaron más de diez años a su condena. ¿Hasta dónde llegan estos extremistas que condenan a esos héroes de la libertad y no perdonan la rebeldía? Ese valiente no fue un terrorista. No quiso acabar a tiros una sociedad que reprime y destruye el país. Él sólo quería cambios. ¿Es eso motivo suficiente para tratar de acallar su voz? ¿Por eso lo dejaron morir?

Hoy se agrega un nombre más a la lista de miles de hombres y mujeres que han sido abusados, ejecutados o encarcelados en la gran prisión que es Cuba. Descansa en paz Orlando Zapata Tamayo. Tu muerte no ha sido en vano.

Julio Benitez

Fue asesor literario y profesor de la Universidad Pedagógica de Guantánamo, Cuba . Actualmente es maestro en Los Ángeles, California. Obtuvo premios nacionales como narrador en los concursos Rubén Martínez Villena, Frank País y el Regino E. Boti así como distinciones en poesía y crítica. Ha publicado La Reunión de los Dioses Cuba (cuentos, 1991). En USA, El Rey Mago (poesía 2007) y la novela LaReunión de los Dioses (2007). Su obra crítica se encuentra en publicaciones de Cuba y Los Estados Unidos. Miembro del consejo editorialde la revista electrónica La Luciérnaga.
Acerca de Julio Benitez 19 Articles
Fue asesor literario y profesor de la Universidad Pedagógica de Guantánamo, Cuba . Actualmente es maestro en Los Ángeles, California. Obtuvo premios nacionales como narrador en los concursos Rubén Martínez Villena, Frank País y el Regino E. Boti así como distinciones en poesía y crítica. Ha publicado La Reunión de los Dioses Cuba (cuentos, 1991). En USA, El Rey Mago (poesía 2007) y la novela La Reunión de los Dioses (2007). Su obra crítica se encuentra en publicaciones de Cuba y Los Estados Unidos. Miembro del consejo editorial de la revista electrónica La Luciérnaga.

9 Comments

  1. Qué puden dejarnos ya, sino al menos la palabra. Cómo podremos apreciar la altura moral de Orlando Zapata, y de quienes como él sufren todavía, quién sabe por cuánto tiempo, una suerte parecida en las cárceles cubanas. Las palabras parecen no bastar ahora, aunque quienes han escrito sus comentarios y el autor del artículo- Benítez, Gayol, Quinõnes y los demás- han expresado en la manera más plena, hasta el límite de la posibilidad de las palabras, lo que los cubanos podemos pensar y sentir en nuestro dolor, el que sabemos común con el sentimiento de muchos compatriotas, lo único que ahora, ante la muerte de Orlando, lacera cualquier comentario, cualquier expresión o idea. Que la insensible izquierda y el oportunismo beligerante de quienes la usan y corrompen hasta el absurdo -pues toda idea originalmente equivocada es corruptible, por hermosa que sea- esperen su turno. Como dice Gayol, habrá justicia sin revancha; un pueblo que ha perdido por medio siglo sus derechos habrá de recuperarlos. Que Dios nos asista, y que asista a aquéllos que no creen en las infinitas posibilidades humanas.

  2. Bravo, amigo Julio, algo se mueve en Cuba incluyendo la muerte. La crítica y la protesta se ha vuelto un arma. Hay que seguir desde acá expresándonos La muerte de Oscar Zapata Tamayo llega al corazón y seguirá viviendo entre los que hemos sufrido el castrismo. Gracias, Margarita Noguera.

  3. “La gran falla de la izquierda, su tragedia, es que una y otra vez, sobre todo en el siglo XX, ha olvidado su vocacion original, su marca de nacimiento: la critica. Ha vendido su herencia por el plato de lentejas de un sistema cerrado, por una ideologia”.
    Cito estas palabras de Octavio Paz porque respeto los pensamientos de un poeta que me dicen mucho mas que los numeros estadisticos de estudios manejados por grupos interesados en ellos. Las palabras me permiten discernir, recapacitar. Los numeros no aceptan la critica porque supuestamente son imparciales, las palabras, si.
    No conocia de Orlando Zapata Tamayo pero se que su arma fue la palabra y la critica y su vida fue su obra.
    Gracias

  4. ¡YO ACUSO DE HOMICIDA, A LA DICTADURA CASTRO CUMUNISTA!

    Amigas y Amigos: Ha muerto en una mazmorra de la dictadura castro-comunista, el preso de conciencia cubano Orlando Zapata Tamayo.

    Una vez más, el terrorismo de estado y el absolutismo visceral de una dictadura prehistórica y demencial ha cobrado otra vida de un opositor al régimen castrista.

    Orlando Zapata, es otra victima del castrismo, ha fallecido ayer 23 de febrero de 2010 en La Habana, Cuba, después de más de tres meses en huelga de hambre en reclamo a que se le trate como un preso político.

    ¡YO ACUSO DE HOMICIDA, A LA DICTADURA CASTRO CUMUNISTA!

    Los hermanos Castros y los cómplices son asesinos, porque sistemáticamente niegan que en la isla existan presos políticos. Orlando Zapata Tamayo es un ejemplo de sí hay presos políticos en la hondura de las mazmorras castro-comunista y que están en peligro de tener el final de Tamayo, porque están sometidos a torturas y a las puertas de la muerte.

    Todos los cubanos, incluyendo los amigos del régimen, saben que en Cuba se castiga por pensar diferente, que el gobierno persigue y coacciona a los que luchan por la libertad y la democracia en el archipiélago cubano.

    En estos tristes momentos para todos los cubanos y los defendedores de la libertad y la democracia, comedidamente quiero hacerles llegar a Doña Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, y a los familiares y amigos la solidaridad y condolencias, así como el acompañamiento en el dolor, por la muerte del ser querido.

    Reciban un abrazo fraternal y los mejores pensamientos.

    ¡¡Abajo la dictadura castrista!!

    ¡Libertad para los presos políticos en Cuba!

    ¡No más silencio cómplice!

    Por Pablo Felipe Pérez Goyry
    Editor y Analista Socio-Político
    Contextus
    http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/2010/02/yo-acuso-de-homicida-la-dictadura.html

  5. Roberto. Gracias por tu comentario. Yo siempre he pensado que los que asesinan no son los únicos culpables. Hasta dónde llega la hipocresía de los que comen a la mesa de quienes tienen sus manos embarradas de sangre. ¿Cómo un socialista que se dice demócrata puede soslayar el crimen? Dígame Lula, y energúmeno Chávez. ¿Ese hombre no fue una víctima? Evo Morales y ¿ahora qué tienes que declarar porque ese disidente negro era muchas veces más humilde que tú?.Hermanos latinoamericanos, adónde quedó su humanidad y su actitud progresista. Paremos la hipocresía. Mi país es una dictadura que bien hemos sufrido millones. ¿Acaso el 99.9 porciento de los que vivimos en este país y provenimos de Cuba somos todos mentirosos? ¿Adónde quedó esa famosa solidaridad que reclaman los de la hipócrita resistencia de Honduras? Pienso como Martí que mirar un crimen y no hacer nada es también una forma de ser criminal.

  6. Manuel, gracias por el comentario. Tus palabras fueron más allá de mi pequeño homenaje. Es cierto. Basta de que los soñadores equivocados opaquen nuestros reclamos. EL abuso, la dictadura, el crimen basta para llenar decenas de libros y películas. ¿Alguien se pregunta por qué tanta rabia? Son cincuenta y un años de abusos. Es que uno siempre debe estar sereno frente a los asesinos. Cuba y su tragedia requiere una presentación diferente. En mi país usan la palabra gusano para referirse al disidente. Los de acá somos la gusanera, la mafia. Amigos latinoamericanos. ¿No creen que es demasiada coincidencia? Y en mi sentimiento olvidé dar las condolencias a la familia de Orlando Zapata Tamayo. Y también a todo el pueblo de la Isla adonde nací porque hoy es un día de luto.

  7. Te felicito Julio, por tu rápido y excelente comentario acerca de una nueva víctima de la tiranía castrista, la de más prolongada que ha existido jamás en la historia moderna.
    La muerte de Zapata Tamayo, además de un crimen comparable al que cometían los nazis en sus campos de concentración, es una clarísima expresión de que que el régimen de los hermanos Castro nunca va a ceder un milímetro en su política antihumana y represiva del pueblo cubano. Ahora que se siente debilitado por la presión social incrementada debido al empeoramiento de la crisis económica crónica de un sistema inviable, lejos de suavizar y abrirse se cierra más en sí mismo y decide pagar el alto costo diplomático (que no político) de dejar morir de hambre en la cárcel a un cubano negro y humilde cuyo delito fue decir lo que pensaba y querer la democracia para Cuba.
    Mi indignación mayor es con el gobierno socialista de España y con el desvergonzado de con Lula Da Silva, que mientras el cuerpo esquelético sin vida de Zapata era trasladado a Banes, se abrazaba entre risotadas y palmaditas en el hombro con los dos tiranos cubanos.
    Y tambien con el gobierno que preside Obama, que no puede desprenderse un instante de su vocación iliberal y emitir una declaración fuerte condenando al régimen de los Castro por haber provocado la muerte de un civil inocente.
    Y mi indigna sobremanera que ni “The New York Times”, ni “The Washington Post”, los dos diarios más influyentes e importantes de USA, hayan publicado una sola palabra de la muerte de Zapata, mientras en “World” publican una sarta de boberías y estupideces que no son comparables con la noticia de la muerte de este heroe cubano.
    Me pregunto si Nelson Mandela hubiese muerto en las mazmorras sudafricanas, si ambos periódicos de la izquierda liberal habrían permanecido callados.

  8. Estoy contigo, Orlando Zapata Tamayo, hasta la eternidad, amigo, hermano. Te juro por lo más grande de este mundo que tu muerte no será en vano, y me uno al sentimiento de Julio Benítez y de todos los cubanos de buena voluntad. Pero es que no es sólo Orlando Zapata Tamayo, sino miles de muertos y torturados, en las cárceles, en el estrecho de la Florida por escapar del infierno, en la masacre del 13 de Marzo, los tres negritos fusilados nada más que por el hecho de querer irse de la isla, los muertos en la guerra de Angola y en todas las intervenciones que ha hecho el castrismo en otros países durante 51 años y más, los 75 disidentes presos desde hace años por reivindicar los derechos humanos, el apartheid que ha sufrido el pueblo de la isla (mucho mayor que el de Sudáfrica), el bloqueo interno que el gobierno le ha impuesto a los cubanos, la falta de libertad para expresarse, para viajar donde se quiera, el hambre, la miseria, la incapacidad de la ignorancia en que han convertido las mentes de muchos, el miedo que han inoculado en todos los que viven en la isla e incluso en los que están afuera, porque siempre han mantenido de rehenes a sus familias, la diferenciación en clases, la división entre los hermanos y los hijos y los padres (casi se puede decir que no existe una familia cubana que no esté dividida, tanto en lo político como en lo geográfico), el adoctrinamiento y la mentira, el espejismo que le han creado al país y al mundo haciendo ver (o queriendo hacer ver) que el gobierno de Cuba es el pequeño David asediado por el gigante Goliat (un mito refrito, con el cual han jugado –y tristemente con éxito- para embutir de sensiblería pueril a todos los estúpidos que todavía sueñan con una isla de Robin Hood, incluso a los “tontos útiles” que van desde “intelectuales” a funcionarios, diplomáticos y figuras políticas y públicas que se han prestado a este juego de conveniencias e intereses).
    Algún día la luz tomará cuerpo en las nuevas generaciones y habrá una historia mil veces, infinitas veces, más hermosa que aquella que nos quisieron vender en 1959. Y no sólo luz, habrá voces, verdaderas fiestas, risas, abrazos, llantos felices, algarabía, jolgorio; habrá decencia y decoro; democracia a borbotones; libertad y amor. Pero que los cuatreros gobernantes de hoy en día, aún en Cuba, sepan que para la libertad y el amor se requiere justicia. Y aunque pasen años, la justicia se hará; una justicia reconciliadora.
    Estos muertos nuestros sí quedarán en la memoria, y será una memoria individual, colectiva, histórica, una memoria que la tendrán mis nietos y bisnietos, y así hasta la eternidad, a ver si entonces podremos ser lo que quisimos y debimos siempre ser: un pueblo con vergüenza.
    Gracias, Julio, por tu nota, y en este cometario a ella, aprovecho para darle mi más sentido pésame a la familia de este hombre humilde e inmenso, que representa a todos nuestros muertos. Y por último le doy las gracias a Orlando Zapata Tamayo porque su sacrifico nos abre la puerta de la redención.
    Que el espíritu de Dios acabe de entrar, de una vez y para siempre, por el agujero que nos dejó este hombre digno. Amén

  9. Zapata Tamayo era preso de conciencia de Amnesty International. Raúl Castro lamenta su muerte, algo sin precedentes. La critica por su muerte en prision abarca a personas de ambos lados del espectro político. Aquí en Los Angeles se anunció que Human Rights Watch lo considera una tragedia y llama a Estados Unidos y la UE a cambiar su política respecto a Cuba. La semana pasada viajó desde Washington un vice ministro de Relaciones Exteriores. Todo se agolpa y contradice, pero hay un hombre muerto porque protestó contra sus condiciones de encarcelamiento y que estaba preso por sus posiciones políticas.

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