Navidad en el Distrito Federal

Es tradición celebrar en familia; con mis hermanas nos confabulamos para preparar la lista de lo que se guisará. Decidimos por pan francés en barra y pan bolillo o teleras, romeritos o revoltijo como antes lo llamaban (mole, camarones gigantes enteros, tortas de pulpa de camarón, nopales, romeros, papas cambray), cuete mechado dulce (lomo de res, relleno con ciruelas pasas, almendras, nueces y el salado (tocino, jamón, zanahorias y chícharos, ensalada rusa (papa, zanahoria, ejotes y más chícharos, y de postre ensalada de manzana (nueces, pasas, crema agria, leche condensada, piña en almíbar). ¡Ahhhhhh!
La labor comienza buscando los ingredientes, que en estas épocas suben de precio, cada kilo de mole y de lomo de res a diez dólares, pero lo más caro los camarones en pulpa o enteros veinte dólares por kilo.
Las sumas que cada familia gasta para la cena son enormes considerando los salarios mínimos de hambre que se perciben: seis dólares por día. Pero cada hermano pone parte de los costos y entre cuatro de ellos se hace posible la erogación.
Nos decimos unos a los otros, bueno, vale la pena, es un día, y todo porque estemos juntos. Pero solo cuatro de los seis hermanos que viven en la ciudad de México vienen, lo otros llaman para decirnos que mañana nos toca en su casa, iremos al recalentado, ahí con sus hijos y esposo mi hermana nos espera con bacalao a la vizcaína (bacalao noruego , aceite de olivo, ajo, cebolla, jitomate, perejil, chiles gueros -amarillos- aceitunas verdes, almendras y pasas) , sopa fría (sopa de codito, crema, mayonesa, queso Oaxaca, jamón, pasitas, piña en almíbar), y ensalada de nochebuena (betabel, caña, jícama, manzana, naranja, lima, cacahuates, lechuga, y plátano). Este año a nadie le alcanzó el presupuesto para ponche (Jamaica, tamarindo, guayaba, manzana, caña, ciruela pasa, piloncillo, tejocote y canela).
Aunque el hambre aprieta la tripa, platicamos y nos reímos y grabamos un video para llevarle imágenes de lo vivido a los que están allá en el otro lado, lejos en distancia pero cerca de nuestro corazón. Y cenamos.
Y los sobrinos ayudan a la abuelita y los hermanos se abrazan, y nos contamos del año que ya casi terminó y recordamos a los que se fueron y a los que nos enseñaron a celebrar en familia y mi abuela que murió en 2002 regresa con la memoria de la ensalada de nochebuena que preparaba.
Y escuchamos todos los cánticos de arrullo al niño Dios que los vecinos en el patio celebran. Son católicos.