Michael Jackson: ¿lo asesinaron?

Como estaba predicho, al día siguiente de la grandiosa ceremonia de despedida de Michael Jackson la atención volvió a concentrarse en las circunstancias de su muerte. Ahora que se dispersaron los últimos centenares de fans y la familia quemó todos los cartuchos para, con la ayuda de activistas afroamericanos de la vieja guardia, convertirlo en un ícono de los derechos civiles, vuelven a hablar de cómo murió. Y por primera vez, ya no es más un delirante especulador de la información, ni un bloguero quien aventura la posibilidad, sino no menos que el jefe de la policía de Los Angeles William Bratton, quien menciona, dice CNN que Michael Jackson podría haber sido o bien asesinado o bien sufrido una sobredosis accidental. Y el Los Angeles Times agrega que el forense del condado de Los Angeles demandó documentos médicos de seis galenos que a su vez atendían al cantante.
Todo, me dicen, es preliminar. La policía de Los Angeles ahora asevera que simplemente contestaba a la probabilidad o a la posibilidad de que hacia allí fuese la investigación; que era una respuesta a una pregunta directa de un reportero de CNN, y que no tenía nada nuevo que agregar, hasta que no llegaran los resultados de la autopsia realizada en el cuerpo del fallecido artista.
Pero la noticia es significativa porque por primera vez saca el velo con que se pretendía oscurecer aún más el misterio e ilumina con la claridad del rayo lo que se quería ocultar: consumo de estupefacientes ilegales, desde heroina hasta medicamentos cuya existencia fuera de la sala de operaciones está prohibida. Ocultamiento a las autoridades de hechos significativos. Una carrera desenfrenada de las decenas de manejadores, asesores, ayudantes, y lo que en hebreo se llama simplemente ojlei jinam, o “los que comen gratis”, en dos direcciones. La primera, fue para asegurarse algunos de los centenares de millones de dólares de la herencia, en ingresos por venta de discos y souvenirs, en liquidación de recursos ya existentes, y en la tenencia de los tres “hijos” de Jackson.
Pero la segunda carrera desenfrenada de amigos, familiares, media docena de médicos y toda la entourage ya mencionada, fue para contratar abogados defensores.
Ya sabemos que hubo un médico en los aposentos reales de Jackson en el momento en que éste quedó mortalmente enfermo, quien dice que lo halló de casualidad en su dormitorio ya sin respiración ni pulso, y quien durante treinta minutos se abstuvo de llamar a la emergencia médica porque, dijo, desconocía la dirección exacta de la mansión (no era necesario que la supiese; los operarios del número de emergencia 911 pueden obtener la dirección a partir del número de teléfono de quien llama, por ejemplo, o enviar una ambulancia mientras tanto, hasta conocer la dirección correcta, etc.).
¿Qué pasó en esos treinta minutos?
El médico subsecuentemente desapareció mientras llegaron los enfermeros, en lugar de ofrecer información y ayuda, y cuando reapareció ya estaba con un abogado.
Pero nada de esto quiere decir que ese doctor sea culpable. Hay cinco más que suministraron a Jackson medicinas adictivas por dinero; quienes sabían que había ido a Londres a un tratamiento de rehabilitación de la droga, y están quienes le vendían la droga ilegal.
Y aunque no sé en qué medida puede realmente interesar al público serio, más allá del chisme y el morbo que trato, con rabia, de evitar, una pregunta surge y que es general.
Las medicinas que tomaba Jackson, esos opiáceos, tienen como materia prima drogas ilegales. ¿De dónde las obtienen las empresas farmacéuticas?
¿Lo asesinaron entonces? Su padre que abusó de él desde pequeño. El mismo, abusando de otros niños. Las decenas de personas que lo rodeaban y vivían de su gracia. Los médicos a sueldo. Las drogas. O quizás fue alguien más. Quizás el juicio que ganó en 2005 por abuso sexual de mi vecino Gavin Arvizo no haya sido el último.

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