Los ricos y los famosos de Los Angeles

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Antonio Villaraigosa, alcalde de Los Angeles

La semana pasada, los ricos y famosos de Los Angeles, sus “celebridades”, nos regalaron otra ronda de apasionantes sucesos.

El alcalde Antonio Villaraigosa se rompió el codo manejando en bicicleta. La veteranísima actriz Zsa-Zsa Gabor se levantó para atender el teléfono, trastabilló y fracturó la cadera. Los problemas maritales de Mel Gibson, actor y director de cine, se hicieron la comidilla de todos. El concejal Richard Alarcón pelea contra una investigación sobre si está o no viviendo en el distrito que representa. Otra “artista”, Lindsay Lohan, ingresó a la prisión del condado. Y así sucesivamente…

¿Qué nos importa?

En lugar de eventos importantes que incidan en la vida de la población e información que le ayude a mejorar sus vidas, presentamos junk, basura.

El sistema de estrellas creado en Hollywood y para todo el mundo hace casi 100 años todavía funciona; se ha expandido al deporte, la política y qué no. Promociona el producto despertando un interés vivo en la vida personal del protagonista. De allí que la Gabor se haya casado nueve veces, cada cual más festejada y difundida por expertos en relaciones públicas, o que una conferencia de prensa sobre asuntos municipales devina en una conversación sobre la salud del edil.

A primera vista, son datos desechables, carentes de importancia real, dañinos en realidad porque nos distraen de las cosas que sí nos atañen. Como por ejemplo el escándalo de los salarios estratosféricos que se aprobaron los funcionarios de la ciudad de Bell, lo que justamente despertó la ira de la población.

Pero estos datos de chisme de conventillo son más que eso.

Cada uno de los casos que enumeramos se refiere a una faceta de una vida que compartimos.

Cuando Villaraigosa fue arrollado por un taxi, muchos ciclistas sintieron que les podía pasar a ellos: pese a recomendaciones de todo tipo, no tienen suficiente protección para que los conductores dejemos los automóviles y los freeways y lleguemos a destino pedaleando. Quizás ahora haya más conciencia de esta necesidad.

Cuando se publicaron los insultos antisemitas, raciales, sexistas, las amenazas de violencia atribuidas a Gibson, muchas mujeres sintieron con un escalofrío que ese era un reflejo de sus propias vidas, como cónyuges que son víctimas de sus hombres.

Cuando una juez decidió encarcelar a Lohan, fue por sus faltas y a pesar de su fama, por manejar ebria y no someterse a programas que la saquen del vicio, y para proteger al público de un accidente fatal más.

Las averiguaciones respecto a Alarcón, un político de larga y fructífera trayectoria, enseñan, que es importante que nos represente alguien que vive nuestra vida, en nuestra zona geográfica y viviendo las condiciones que todos compartimos.

El problema que sufrió Gabor, que es una anciana de 92 años, es desgraciadamente común: mi madre sufrió una caída y fractura similar y la sobrevivió gracias a un excelente tratamiento médico. Hay más y más viejitos cuyos huesos, ya como de azúcar, se resquiebran al menor golpe. El gasto público en los problemas de salud de la tercera edad es más del 60% del total.

Entonces: sí, nos importa la vida de los ricos y famosos, porque a veces, además de despertar nuestra curiosidad o morbosidad por el chisme, nos puede dar una lección sobre los problemas de nuestra comunidad que de otra manera ignoraríamos.

Gabriel Lerner
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Gabriel Lerner

Editorial Director at La Opinion
Editor en jefe del diario La Opinión en Los Angeles.
Fundador y editor de HispanicLA.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California desde 1989. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y anteriormente editor de noticias para La Opinión.
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