Manuel Gayol

Manuel Gayol

Manuel Gayol Mecías
Escritor y periodista cubano. Graduado de licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana, en la Universidad de La Habana en 1979. Fue investigador literario del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas (1979-1989). Posteriormente trabajó como especialista literario de la Casa de la Cultura de Plaza, en La Habana, y además fue miembro del Consejo de redacción de la revista Vivarium, auspiciado por el Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana.
Ha publicado trabajos críticos, cuentos y poemas en diversas publicaciones periódicas de su país y del extranjero, y también ha obtenido varios premios literarios, entre ellos, el Premio Nacional de Cuento del Concurso Luis Felipe Rodríguez de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) 1992.
En el año 2004 ganó el Premio Internacional de Cuento Enrique Labrador Ruiz del Círculo de Cultura Panamericano, de Nueva York, por El otro sueño de Sísifo.
Trabajó como editor en la revista Contacto, en 1994 y 1995. Desde 1996 y hasta 2008 fue editor de estilo (Copy Editor), editor de cambios (Shift Editor) y coeditor en el periódico La Opinión, de Los Ángeles, California.
Actualmente, reside en la ciudad de Corona, California.

OBRAS PUBLICADAS: Retablo de la fábula (Poesía, Editorial Letras Cubanas, 1989); Valoración Múltiple sobre Andrés Bello (Compilación, Editorial Casa de las Américas, 1989); El jaguar es un sueño de ámbar (Cuentos, Editorial del Centro Provincial del Libro de La Habana, 1990); Retorno de la duda (Poesía, Ediciones Vivarium, Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana, 1995).

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4 comentarios a “La otra isla: transculturación y futuridad”

  1. Manuel Gayol

    Gracias, Roberto. Estimo mucho tus palabras no solo por el gesto humano con el que prestaste atencion a mi ensayo, sino ademas por el nivel profesional de tus consideraciones y el verdadero acercamiento que has hecho a mis ideas. Este tipo de valoracion seria y sensible denota tambien el profundo conocimiento que tienes del ser cubano, y me satisface y me alegra, porque asimismo se el valor que tienes como escritor, periodista y analista politico. Una vez mas gracias por nuestra cubania sin tapujo, asumida en sus virtudes y defectos, y en la espera, nuestra larga espera!, de que el tiempo cure nuestras heridas y nos una de una vez y para siempre; y que esa vez la Isla se crezca, puesto que de seguro, al fin!, nuestro ser diverso abarcara el mundo definitivamente, Manuel

  2. Roberto Alvarez-Quinones

    EXCELENTE ENSAYO
    No creo haberme encontrado nunca con una cosmovisión de la cubanía tan abarcadora y total como esta que plasma Manuel Gayol en este breve ensayo impecable. En una audaz –muy atrevida—desnudez de la transculturación que parió lo que hoy conocemos como “el cubano”, este artículo toca, muestra y explica nuestras características, de la mano de un contagioso ritmo tan apasionado y caliente como la idiosincracia misma de los cubanos, que a la vez revela cómo la insularidad de la geografía cubana multiplica, exacerba, exagera nuestra imaginería y la ha hace tan prolífera.
    Igualmente el artículo deja claro que no por su exceso de imaginación el cubano es iluso, y que su enrraizado orgullo criollo no lo lleva tampoco a creer lo que dice José Martí al iniciar Nuestra América: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea”.
    Leyendo este artículo de Gayol uno se explica mejor por qué, no importa cuán dramáticas sean las circunstancias que lo envuelvan en un momento dado –y hay un momento triste que dura ya medio siglo–, el cubano siempre es capaz de matizar la realidad con los colores relajantes de la chispa humorística (que no pocas veces evoca a una picaresca cervantina más benigna), la que constituye quizás el rasgo más relevante de su carácter, o incluso de su propia identidad nacional, en difícil competencia con su musicalidad, su apasionamiento y su transparencia comunicativa y afectiva.
    También esta visión de Gayol explica mejor por qué el cubano gusta tanto de hablar con frases hechas, graciosas, práctica que con el decursar del tiempo ha tejido un peculiar código de comunicación social que bien podríamos calificar de un “idioma dentro del idioma”. Esto inevitablemente conduce a una manera muy singular de expresar las ideas, los conceptos, estados de ánimo, etc.
    Tal vez una de las causas de ese “desparpajo” y esa desinhibición criolla es que Cuba es la nación que probablemente más influencia española tiene en toda América Latina, el pueblo con más gracia de toda la ‘sonsa’ Europa, en dueto con los italianos. Mientras que los españoles se retiraron derrotados de Hispanoamérica a principios del siglo XIX, de Cuba se fueron en 1898, casi en el siglo XX, pero, además, las familias españolas no sólo no volvieron a la Madre Patria, sino que comenzó a producirse un masivo e incesante flujo migratorio desde la peninsula hacia la isla caribeña, que en menos de medio siglo alcanzó la cifra de casi de un millón de personas.
    Como señala Gayol, aquellos genésicos peninsulares en busca de fortuna y gloria en “Las Indias” trasladaron a la isla su bien engrasada imaginación ancestral, la que se enrriqueció luego, fantásticamente, con el mundo fabuloso y rítmico –de fetiches y totems– de los negros arrancados de Africa. Y esa hibridación afroespañola dio a luz el formidable mestizaje étnico, cultural y musical que se materializa hoy –diría que de modo perfecto– en las famosas mulatas cubanas, muchas de las cuales llevan en forma evidente, para bien, los rasgos chinos que le confiere la nada modesta imigración desde China durante toda la primera mitad del siglo XX.
    En fin, Gayol ha dado en el clavo. Quien leee este artículo, conoce mejor a Cuba y a los cubanos.

    Roberto Alvarez Quiñones
    Julio de 2009

  3. hispanicLA (hispanicla) 's status on Tuesday, 28-Jul-09 18:10:15 UTC - Identi.ca
  4. Bitacoras.com

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