Arpaio se multiplica

Joe Arpaio, el sheriff del condado de Maricopa en Arizona, el que desde hace años dirige la mayoría de las actividades de sus policías a detener inmigrantes aterrorizando a la comunidad latina; Arpaio, quien otorga entrevistas con la facilidad con que otros oficiales las rechazan; Arpaio, endiosado por los grupos más extremistas de la nueva derecha estadounidense, Arpaio que ahora quiere ser gobernador de Arizona, Arpaio se multiplica.

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[Lea también: Cómo derrotar a Joe Arpaio]

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Esto, que escribo pocos minutos antes del inicio de la marcha en Los Angeles en protesta por la nueva ley SB1070 que convierte a las policías de Arizona en agentes migratorios y les da total libre albedrío para pedir documentos a la población y arrestarla si no les gusta, es un testimonio de que ya no hay uno solo, sino muchos Arpaios. Como lo temíamos. Se reproducen, crecen.

Esconden sus huellas de racismo y xenofobia, de violencia y autoritarismo. Con un estado policial en la mira para solucionar de una vez por todas sus problemas, se tuercen y retuercen, hacen malabarismos y gritan, gritan, gritan a voz de cuello que lo de ellos es legal, que no es dirigido a una minoría, que no hay entre sus propósitos el de la selección racial de sus víctimas.

Con un guiño malévolo en los ojos, con una sonrisa de alambre de púas, con un jijiji de idiotas, corrigieron esta semana, después de haber sido firmada, promulgada, defendida y alabada por ellos y su achichincle la gobernadora Jan Brewer, la ajada ley estatal SB1070.

Aquellos entre ellos que también, además de racistas son legisladores, le quitaron una palabra, la que decía que “la acción [de los agentes] no puede basarse solamente en la raza del individuo detenido”. Y cambiaron el lenguaje de manera tal que en lugar de que un agente pueda pedirle pasporte a cualquier niño de tez oscura en la calle, se requerirá que antes haya sido detenido por otra cosa. O sea que, como decían quienes apoyaban a la dictadura argentina cuando ésta echaba desaparecidos de los aviones al Río de la Plata, “algo habrán hecho”.

Ahora, dicen, después de las enmiendas, el propósito de la ley es claro como la nieve. O como la arena calcinante de la frontera. Es pura. Y además, la van a usar “sparingly”, muuuy de vez en cuando, adecuadamente, con delicadeza. Confíen en los policías, siguen gritando. Son profesionales, los policías, gritan.

Por supuesto que esas enmiendas cosméticas, que la Brewer ya dijo, una pluma en cada mano, que promulgará de inmediato, son el apresurado consejo de abogados de defensa ante la avalancha de demandas, entre ellas de policías avispados y sensibles, para evitar que la ley SB1070 sea archivada por los tribunales.

Son manotazos de ahogados en un vaso de tequila ante la terrible reputación que de pronto le creció a Arizona — el único o último estado que se negó a establecer un feriado en el Día de Martin Luther King Jr. — en la jeta.

Porque la ley es una calcomanía hecha con la mano temblorosa de quienes odian de las prácticas violentas utilizadas por los esbirros de Arpaio desde hace años.

Como por ejemplo detener a un automóvil porque no señaló que viraba a la izquierda y llevarse al conductor por no tener papeles a la cárcel condal por doce días.

O por no tener la placa de su licencia, no en el automóvil, sino en el remolque del automóvil.

O porque el parachoques está chueco, como su alma.

Por eso, por eso y por eso han arrestado gente y las echaron al calabozo. En los tres casos se trataba de inmigrantes legales o ciudadanos, que son ahora parte de una demanda colectiva contra Arpaio, la madre de la SB1070.

Y mientras esto sucede, Arpaio da un golpe de gracia y durante tres días sus agentes y cada vez más voluntarios armados — milicias fascistas según todas las definiciones históricas — recorren los barrios latinos en busca de víctimas de su sed de publicidad y su ansias de violencia y su xenofobia.

No sé si me explico.

El fin de semana pasado, Joe Arpaio estuvo en California, en el condado de Orange, proyectando su apoyo a un candidato a sheriff que, promete, si es electo, hará lo mismo que el original.

Y pequeños Joe Arpaios surgen de la tierra y se deslizan como reptiles y como reptiles enarbolan banderas de hostilidad y muchos se pasean con sus hijos y sus fusiles a la luz del sol, como aquellos que en Virginia dieron vueltas alrededor de una asamblea donde les hablaba un presidente negro, con el M-16 en la espalda.

Un arma que, según los defensores de la tenencia legal de armamentos, es para cazar y defenderse.

Vamos a la marcha, a las marchas, antes que sea demasiado tarde.

3 Comments

  1. Por que arman tanta bulla los indocumentados ilegales que van a USA? si alla no te quieren…PUES NO VAYAS !!! .Le andan armando bulla a un sheriff que hace cumplir la ley ,no como los policias corruptos mexicanos. Los indocumentados tienen que hacer bulla,escándalo,asonadas , mitines ,lo que sea, PERO EN SU PAIS !! ,para que sus gobiernos mejore las condiciones de vida y no tengan que emigrar . Yo no voy a la casa de alguien que no me quiere y si no me quiere o no me ha invitado ,no tengo porque meterme por la puerta de atrás y luego querer sentarme en su sala y acostarme en su cuarto y terminar dando ordenes…que es eso? ….

    • Es gente como éste/a MM, racistas y traidores contra su propia gente, que animales como Arpaio/Brewer y compañía prosperan. De los gringos güeritos ignorantes se espera, pero no de los propios hermanos que como puede verse en esta misma página le tiran a los indocumentados con una gran ignorancia del problema en su afán de sentirse parte de la comunidad de gringuitos ignorantes de la cual en realidad NUNCA HAN SIDO NI SERÁN PARTE. Por más que repitan la misma perorata de ellos, nunca serán parte de ellos.

  2. ARPAIO viene de la palabra arpio, que significa ave que come corroña, debemos unirnos los latinos para acabar con este maricon que se atreve a vestir a nuestros hermanos con cadenas y ropas rosadas, y debemos hacerle tragar la corroña que el esta aplicando con los nuestros luchemos hermanos hemos sido valientes no bajemos los brazos

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