Gil Cedillo: no nos olvidemos

Terminadas las elecciones se olvidaron las campañas. El mundo se vino abajo, surgió el momento de la verdad y confrontamos una aguda crisis monetaria.
Eso, olvidarse, es lo que quisieran algunas de esas campañas.
Aquí, en mi barrio del Este de Los Ángeles y ciudades adyacentes, miles participaron en la elección de un nuevo congresista.
Entre los demócratas, ganó Judy Chu, con 17,661 votos, sobre el senador estatal Gil Cedillo, con 12,570 y Emanuel Pleitez, con 7,252. Otros nueve candidatos se repartieron el resto.
Cedillo recibió reconocimiento, gratitud y apoyo de muchos en la comunidad por su labor por los inmigrantes y la gente de bajos recursos. Este periódico suscribió a su candidatura. En la entrada de mi casa un cartel llevaba su nombre.
Pero su nombre también estuvo detrás de las publicaciones más negativas de la campaña, folletos multicolores que llegaron a mi casa.
Uno implicaba a Judy Chu con Katrina Leung, una “financista de Chu, acusada por la FBI de espiar por China”.
El aviso mereció repudio. Primero, porque el caso fue anulado en enero de 2005 y Leung, una ex agente de la FBI , empresaria y donante a muchísimas campañas, sólo fue hallada culpable de evasión impositiva.
Segundo, porque sugiere que la similitud entre ambas es que son chinas, no estadounidenses, y que su patriotismo está en pie de duda.
El segundo aviso muestra a Pleitez de fiesta. Una foto de primer plano lo enseña en la más fea de las posturas; debajo dice: “animal de fiestas”.
Adentro, más fotos del candidato festejando, todas tomadas de Facebook. El pie de una explica que Pleitez hace saludos de pandilleros. (Él y la actriz Rosario Dawson están marcando VL, ‘Voto Latino’).
Pleitez no es el único que concurre a fiestas, senador Cedillo. Usted lo sabe.
Suficientes críticas despertaron ambas publicaciones, entre ellas las de una columnista cuya hija aparece en una de las fotos, tomada años atrás.
Así es la naturaleza de los mensajes sucios. Pretendían, y lograron, dirigirse a los indecisos para empujarlos a una resolución.
Pretendían, y también lo lograron, llegar a último momento, antes de las correcciones, respuestas, críticas.
Pero también lograron afianzar la apatía electoral. Sólo uno de cada cinco votantes potenciales participó.
Este distrito 32, como todos los congresionales, tiene 640,000 habitantes. Votaron 54,115.
El gobernador Schwarzenegger dijo que los resultados de la elección especial (en la que perdieron sus propuestas presupuestarias) son que la gente rechaza impuestos y quiere recortes.
Sus opositores, con una encuesta en las manos, insisten en que la apatía y el rechazo se deben a la desconfianza hacia los políticos.
Estos folletos que mostraron a Chu y Pleitez como inmerecedores del cargo, justifican la desconfianza, la apatía.
Cedillo no los necesitaba; perdió a pesar de ellos y quizás por ellos.
No fue el único. Pleitez mismo envió una parodia de los avisos sucios, que no dejó de serlo a su vez. “Judy Chu y Gil Cedillo odian a los perritos”, con una foto de un tierno y tierno cachorro Basset Hound (el del calzado Hush Puppies). Al reverso dice: “No es cierto, pero lo que es cierto…”
Y ya nadie lee “lo que es cierto”, sino que retiene lo comico del cargo.
¿Inhabilitan estos avisos a Cedillo para su próxima campaña electoral?  Seguramente.  A menos que se desligue de ellos, los acuse y actúe auténtica y eficazmente contra esta tendencia.
Las elecciones pasaron y quieren que olvidemos las campañas, hasta las próximas. ¿Verdad que no?