Fabián Núñez y el Los Angeles Times

Ayer martes 27 de octubre, el Comité de Prácticas Políticas Justas de California exoneró al ex presidente de la Asamblea de California Fabián Núñez de la acusación de utilizar fondos de campaña para, como escribe la reportera de La Opinión Araceli Martínez-Ortega “darse vida de rey”.

De esta manera culmina un escándalo que inició el 2 de noviembre de 2007, es decir hace casi dos años, cuando el Los Angeles Times publicó un cáustico informe contra quien en ese momento era el latino de más poder político en el estado de California.

La comisión enumera las distintas acusaciones y las disipa una a una. El escándalo tuvo ecos obviamente en otros medios.

Tres días después, otro artículo detallaba esa “vida de rey”, incluyendo números precisos sobre sus gastos en carísimos restaurantes, tiendas de ropa de lujo, hoteles de primera, etc. Algo que no solo es inaceptable para cualquier político que viva casi exclusivamente de su salario como legislador, sino especialmente para alguien como Núñez que proviene de un humilde origen como noveno de 12 hermanos, en el barrio Logan de San Diego, representó durante años a los trabajadores como director político de la federación de sindicatos del condado de Los Angeles. A los pobres, los humildes, los inmigrantes, los de abajo, y se abrió camino gracias a una buena educación en el Pitzer College, buen tesón, buenos amigos.

A esto se agregó, pocos meses después,  la tragedia en que un hijo de Núñez, Esteban, es juzgado nada menos que por asesinato. Hé aquí lo que en mi columna que aparece en La Opinión escribí en aquel entonces.

Compelido por la ley de limitación de términos electorales (trató de pasar una enmienda constitucional que le permita quedarse, pero los votantes lo rechazaron), Núñez no pudo postularse a reelección en noviembre de 2008, por lo que no sabemos cuál fue el alcance real de las acusaciones levantadas en 2007. Indudablemente, Núñez perdió parte de su prestigio. Encontró una ocupación lucrativa como socio y vicepresidente de una firma de relaciones públicas, junto con varios ex personeros del gobierno del republicano Arnold Schwarzenegger.

Absuelto de esa manera, Núñez no descarta la posibilidad de regresar a la política. Como si no le hubiese bastado.

Las acusaciones eran varias y de distintos niveles de gravedad, centrados en que hizo uso de dinero donado para campañas electorales para darse la buena vida. Solo que los dos laureados y profesionales autores del informe del Times pecaron de inconsistencia y falta de verificación. Esto se resume en una de sus frases:

“That arrangement may have violated federal tax laws, according to experts.”

Y en español, el arreglo podría haber violado leyes impositivas federales de acuerdo con expertos.
¿Cuáles expertos? ¿Quiénes son? ¿Qué conocimiento tienen de las leyes? ¿Por qué dicen ‘podría’? ¿Será porque la ley no es clara en este sentido, o por alguna otra razón, como por ejemplo la inexistencia de evidencias? No se dice nada sobre estos expertos, lo que desde un inicio desautoriza los alegatos y pone en tela de duda las acusaciones. Por una parte se dan los datos; por la otra se los califica, sin animarse a dar la fuente de esa calificación, de ilegales. En lo que aquí llaman innuendo nos piden inferir que Núñez es un criminal y no merece su puesto. En otras palabras: alimentan las versiones de que el Los Angeles Times, o algunos de sus editores, tiene una agenda predeterminada cuyo objetivo es minar y poner en tela de juicio a aquellos hispanos que se hayan atrevido a ocupar puestos de importancia en el plano político. Ejemplos no faltan.
En fin. Da para pensar.

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