El doctor García, campeón de la diversidad

En su oficina en la Universidad de Stanford, el Dr. Ron García tiene una pared adornada con máscaras ceremoniales de todas partes del mundo. Le recuerdan constantemente los diferentes roles que ocupa en las vidas de los estudiantes, el cuerpo docente y la comunidad.

Nacido en el Condado de Ventura, California, García ha dedicado su vida a ayudar a los jóvenes en la facultad de medicina y en el campo de la atención de la salud. En reconocimiento a sus esfuerzos, recibirá el Premio 2010 Campeones de la Diversidad en las Profesiones de la Salud de manos de The California Wellness Foundation. Este premio de la Fundación destaca la importancia de aumentar el personal de la salud de California y su multiculturalismo a fin de mejorar la salud de los habitantes del estado. Un personal que refleja la diversidad racial y étnica de California ofrecerá la competencia cultural y lingüística necesaria para ofrecer una asistencia médica de calidad a todos los californianos.

“La educación es uno de los medios para expandir el aprovechamiento de todas las oportunidades que ofrece este país”, dijo García. “Crear más oportunidades para los doctores latinos también significa que la comunidad latina recibirá servicios médicos que están más cerca de su cultura, idioma y necesidades”.

García está familiarizado con los desafíos y obstáculos que pueden dificultar la vida de los estudiantes de postgrado. En su rol de subdecano de asuntos minoritarios de la Facultad de Medicina de Stanford ha trabajado para establecer programas dirigidos a estudiantes latinos a fin de ofrecerles la oportunidad de destacarse en campos profesionales a los que tradicionalmente no tenían acceso.

Luis Gutiérrez, de Pico Rivera, empezará su cuarto año de la facultad de medicina en junio y se reúne con García de forma periódica. Sus padres emigraron de El Salvador a principios de los 80 escapando de la guerra civil, y los considera los responsables de su éxito.

“Cada vez que uno se propone algo, podrá lograrlo”, dijo Gutiérrez, haciéndose eco de una frase que sus padres solían repetirle durante su infancia. “Mis compañeros de pre-med e incluso algunos de mis consejeros académicos eran escépticos, pero mis padres, familiares y amigos siempre me alentaban y creían que llegaría finalmente a la facultad de medicina”.

Gutiérrez cree que García brinda el tipo de apoyo que su familia y amigos le dieron en casa. “Sé que él me está cuidando, tanto en mis estudios como a nivel personal”, dijo.

García propone el concepto de “la trayectoria recorrida” a la hora de evaluar el ingreso a la universidad y la facultad de medicina para asegurar que los estudiantes que pueden no tener las calificaciones más altas tengan la oportunidad de obtener una educación superior. La “trayectoria recorrida” tiene en cuenta tanto la experiencia personal como  los obstáculos de un estudiante. En el caso de Gutiérrez, esto incluyó tener padres que huyeron sin nada de su país devastado por la guerra y llegaron a los Estados Unidos donde estaban completamente solos.

Ángela Venegas conoció a García hace ocho años gracias al Programa de Oportunidades para las Carreras de la Salud. “El siempre tuvo un interés genuino en mi bienestar, lo cual resultó un gran recurso al inscribirme a la facultad de medicina”, dijo Venegas, quien también cursará su cuarto año de medicina.

Hija de inmigrantes mexicanos, Venegas creció en el barrio South Central de Los Angeles, rodeada por la violencia de la vida urbana, incluyendo la experiencia traumática de presenciar cuando su madre fue baleada.

“Recuerdo cómo quedé paralizada ante la secuencia de eventos terribles que ocurrieron delante de mis propios ojos”, dijo Venegas. “Después de horas de angustia, [nos enteramos] que mi mamá estaba bien. Mi gratitud hacia el médico y los profesionales que la atendieron me motivó a optar por una carrera en el campo médico”.

Una preocupacion para estudiantes considerando la escuela de medicina es el costo monetario. Pero el Dr. Garcia asegura que ésta no debe de ser una barrera. “Aunque el precio de una educacion médica es alto, las escuelas de medicina tiene aceso a programas federales, estatales y privados para reducir la deuda incurrida. Por ejemplo, el año pasado los graduados de la escuela de medicina de Stanford terminaron con una deuda que en promedio es menor, en $66,000 que el promedio nacional de $156,456.”

En el caso de estudiantes como Venegas y Gutiérrez, García dijo que los entiende y apoya sus trayectorias como jóvenes, estudiantes actuales y futuros médicos. En este sentido, se esfuerza por ayudar a los estudiantes a lograr este objetivo al reforzar tres creencias que, aunque simples, pueden llevar a resultados transformadores.

“Recuerda que no estás solo; hay personas que pueden ayudarte pero tienes que encontrarlas”, dijo García. “[Y] debes creer que puedes lograrlo”.