El amante ilegal
Te juro Soledad, que era un asco. Por tres días estuvo viniendo para acá.
Se chupaba los muslos, el torso y las presas que alcanzaba la lengua en los baños turcos de la 125 antes de que los cerraran.
Te juro Soledad, que era un asco. Por tres días estuvo viniendo para acá.
Se chupaba los muslos, el torso y las presas que alcanzaba la lengua en los baños turcos de la 125 antes de que los cerraran.
Te juro Soledad, que era un asco. Por tres días estuvo viniendo para acá.
Se chupaba los muslos, el torso y las presas que alcanzaba la lengua en los baños turcos de la 125 antes de que los cerraran.
El que se queja a gritos no escucha cuando la oportunidad toca.
Siempre habrá alguien que nos diga que debimos hacer lo contrario a lo que hicimos.
Mentira políticamente correcta: ¡Me alegro por usted!
El que se queja a gritos no escucha cuando la oportunidad toca.
Siempre habrá alguien que nos diga que debimos hacer lo contrario a lo que hicimos.
Mentira políticamente correcta: ¡Me alegro por usted!
En la actualidad seguimos utilizando ciertos términos como indios, aborigen, indígenas, con tanta naturalidad que no tomamos conciencia de que aquéllos han sido los primitivos habitantes de estas tierras.
Es de suma importancia conocer el valor de reemplazo de una propiedad, cuando se realiza la compra de una propiedad inmobiliaria a la cual debe hacérsele reparaciones. Poseer este conocimiento permitirá, a aquel que compra, decidir si es conveniente o no realizar la adquisición o dejar pasar la oportunidad.
I came because I lost my land. I came because of the Sandinistas. I came because I fell in love with a gringo. I came because I was a marielito in Cuba. I came because in Mexico I was robbed four times.
I didn’t want to come but I had no choice: hunger drove me away. We came, they all say, because what we had there was not enough.
I came because of this, this, and this. That’s why I came. I risked everything and here I am.
Lo más escandaloso es el mecanismo del crimen organizado para enviar mensajes al gobierno para simplemente decir, con absoluta claridad, que son ellos, los que deciden quién entra y quién sale del territorio mexicano.
Todavía no había calibrado el porqué los argentinos se sienten tan orgullosos de la ciudad porteña. Bastarían un par de días para cambiar algunas impresiones iniciales. Pasé de la crítica inmisericorde a la fascinación cómplice.
El sueño del panameño: canalizar una casa en Panamá
El sueño del costarricense: vivir en Costa Pobre
El sueño del colombiano: que vuelva Jorge Eliecer Gaitán
El sueño del argentino: que vuelva Gardel
El caso es que la nostalgia está dentro del ánimo incesante de uno; eso de vivir completamente para la imaginación. En buena medida somos una ficción objetiva. Y todo esto lo que quiere decir es que, en última instancia, vivimos para amar nuestra Isla Imaginada.
Supuestos vecinos de la colonia comenzaron a difundir un mensaje en el que aclaran que porque “a muchos de nuestros hijos no les gustan los perros” amenazaban con colocar veneno en albóndigas para acabar con ellos.
Así comienza todo. veinte hombres corren a la camioneta que para en la esquina. Son los albañiles de la calle Roosevelt con 65th Street que como las callejeras agarran contrata por día . El conductor se lleva a unos quince a cortar lechugas a Long Island y les deja una manzana a cada uno para que se alimenten.
Supón que te vinieras a estudiar inglés a Nueva York pensando que es el DF
solo supón
Supón que la fiesta está chida, las chavas muy chulas y te quieres quedar
solo supón
Vine, dice uno, porque me ofrecieron un trabajo con visa diplomática. La visa venció; él sigue aquí.
Vine porque me desplazaron del campo. Vine por los sandinistas. Vine porque me enamoré de un gringo. Vine porque era marielito. Vine porque en México me asaltaron cuatro veces.
Vine aunque no quería porque no había otra salida: el hambre estaba apretando. Vine, dicen todos, porque lo de allí no nos alcanzaba.
Por eso, eso, eso y eso vine. A jugármela.