Cuando Trump llegue por tí será demasiado tarde

Es de hace más de un año, de 2016. Y está en un aviso de quien era en ese momento candidato presidencial, el gobernador de Ohio John Kasich. Es una versión libre de la conocida transcripción del sermón del cura Martín Niemöller, que dio en la semana santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?” Creo que vale la pena recordarlo, con esperanza, en momentos en que centenares de miles de estadounidenses manifiestan en los aeropuertos en solidaridad con los musulmanes.

Puede que no te importe que Donald Trump diga que los musulmanes deben registrarse con el gobierno, porque no eres musulmán.

Quizá tampoco te importe que Donald Trump diga que va a arrestar a todos los inmigrantes hispanos porque tu no lo eres.

Puede que no te importe que Donald Trump diga que está bien golpear a manifestantes negros, porque tú no lo eres.

Y quizá no te importe si él quiere reprimir a periodistas, porque tú no eres uno de ellos.

Pero piensa esto. Quizá vaya a buscarte a ti y ojalá que quede alguien para ayudarte.

Original publicado en La Opinión:

Precandidato republicano usa poema anti-nazi contra Donald Trump

(Ellos vinieron)

Primero, los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
y yo guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí, era demasiado tarde, 
y no había nadie más que pudiera protestar

Acoto que existen numerosas versiones, todas ciertas, de este texto. Que erróneamente se lo adjudican a Bertolt Brecht. Que le dicen poema, cuando es un texto en prosa simple, tomado de un sermón. Que el cura Niemoller, su autor falleció asesinado, cuando vivió hasta los 90 años como se ve en la lápida. Que era judío, o partisano (guerrillero), cuando fue durante años colaborador de los nazis y solo después, opositor.

 

Finalmente, lo recita emocionadísima mirando a la cámara la gran Cipe Linkovsky, quien mirando a la cámara sale de la banalidad insípida del programa Almorzando con Mirta Legrand, en la Argentina de 1994, y cuyo llanto al final de la declamación esconden rápidamente.