CRONICAS DESDE EL HIPODROMO: La pasión del fútbol

Desde un punto
del Valle de Anáhuac.

Fútbol Club Barcelona, 2011

El fútbol soccer es sin lugar a dudas el deporte más arraigado en México y las aficiones se fragmentan en un puñado de equipos que levantan todo tipo de pasiones.

Para alguien que viene del noroeste de México, donde el beisbol está más arraigado en la población, el fútbol soccer termina siendo un deporte en ocasiones ajeno.

Fue el Mundial de España 82 que me enseñó lo que es el fútbol soccer. Si mal no recuerdo vi la mayoría de los partidos intentando comprender las reglas, las jugadas, los nombres de los jugadores y todos los datos históricos que podía capturar en la memoria.

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Fue un torneo raro y largo porque se jugaba en dos fases, donde a la postre me hice fanático de Brasil, aunque en esa ocasión el campeón fue Italia.

Después vendrían los días de estar viendo los partidos de tres de los equipos con más títulos en el torneo local, Cruz Azul, Chivas y América, para aclarar un poco el asunto de las rivalidades.

Pero sería en 1992 cuando un equipo de una ciudad desconocida para mí, me eclipsaría con sus colores y su estilo de juego. Era el Barcelona de Johan Cruyff.

Caminando por las calles de esta ciudad cosmopolita en tiempos de semifinales, es curioso observar playeras que van y vienen en solitario o por grupo. Ver las concentraciones de aficionados en los bares y restaurantes y hasta los propios vecinos gritando desde sus salas las jugadas y los goles que los hacen saltar de sus asientos.

Abundan las aficiones de los equipos locales, pero siempre hay lugar para equipos de arraigo nacional o de otras plazas importantes del interior del país.

Dejando de lado a los argentinos, que parecen tener invadidos los terrenos del Hipódromo y sus alrededores, abordo a los fanáticos cercanos para que me den sus impresiones del deporte que les apasiona.

Laura Garza, fotógrafa de Monterrey, como buena norteña abierta responde a mis preguntas:

¿Por qué te gusta el fútbol soccer? – Le pregunto mientras me muestra un sinfín de fotografías de ella con su jersey de los Rayados de Monterrey.

Me gusta el fútbol porque es un deporte que me despierta la capacidad de análisis, de asombro y la de apasionarte por un color. – Parece saltar de alegría al contestar.

¿Desde cuándo atrajo tu atención?

Desde pequeña mi papá me enseño a desarrollar esas habilidades y la fidelidad a un equipo, sin dejar de lado la importancia de verlo entre amigos y saborearlo con una carnita asada. Me gusta el fútbol porque me pone la piel chinita escuchar el himno nacional en un partido de talla internacional o el de mi equipo local antes de salir al campo.

¿Cuál es tu equipo favorito y porque? – Pregunta obvia, pero no fuera que me equivocara y estuviera observando una sesión de fotos ajenas a su equipo.

Le voy a Rayados porque soy regia y aunque crecí e inicié con Tigres. He de confesarlo: mi razón me ganó y un día al ver jugar al equipo de la “Bomba” Rubén Ruíz Díaz, Carpizo, Verdirame, Salvador, el Tato, me flecharon. Ya teniendo yo las tablas de lo que era el fútbol, me gustó mucho más su manera de jugar y un día de diciembre llegué a mi casa con mi jersey y mi pants completo de Rayados. En casa me dejaron de hablar pero allí como a mis 11 ó 12 años me hice rayada y hasta la fecha. Los colores de casa los hago tan míos que los vivo. No puedo ir cambiando de equipo. Quizá soy de las antiguas pero cuando uno siente esos colores los apoya en las buenas y en las malas.

Miquel Nadal, maestro oriundo de la capital pero de sangre catalana, confiesa sus pasiones futboleras:

¿Por qué te gusta el fútbol? – porque para él es ‘fútbol’ y nada de ‘soccer’.

Me gusta el fútbol por su dinamismo, porque es entretenido y por sus posibilidades estratégicas.

¿Y a quién sigues?

De Pumas soy seguidor desde que estudié en el kínder de la UNAM, donde trabajaba ya en ese entonces mi mamá. Del Barça soy seguidor por lo que ese equipo representa históricamente. Es decir, en ambos casos por lo que representan también fuera del ámbito deportivo, no sólo futbolísticamente. – El va más allá del simple deporte.

Jesús Hernández, paisano de Sinaloa y diseñador gráfico, no niega su pasión por las Chivas de Guadalajara:

¿Por qué te gusta el fútbol soccer?

Me gusta porque a mí me representa un motivo para la convivencia con amigos o familiares.

¿Y las Chivas?

Chivas me gusta porque de niño fue darle la contra a mi hermana mayor, después por su estilo de juego de siempre querer tener el balón, hacer pases, lo cual me gusta mucho. Eso aunado el que son puros jugadores mexicanos. – Dicen que es el equipo con más aficionados en todo el país.

Jorge Soto, que dice ser chilango de corazón y apasionado “americanista”, no se quiere quedar atrás:

¿Por qué el soccer?

Es obvio que la tele te induce y te hace ver los partidos y allí le hayas el gusto y luego el equipo, por eso las Aguilas, el equipo de casa.

¿Cómo de casa? – No sé a qué se refiere.

Pues de la casa televisora, mano. – Televisa por supuesto, pero más vale el silencio para no ofender.

¿Y por qué te gusta?

Sin tomar en cuenta que lo jugué mucho tiempo y así lo corrí, sudar la camiseta y meter gol es de los mejores deportes del mundo. Creces y la pasión aumenta. Empieza como juego, después puede dolerte, encabronarte o llorar de gusto hasta que se te sale el corazón. El fútbol es para quien vive el deporte como una pasión. No es para tibios, es para quienes pueden ser fieles y gritar como un niño pequeño al estar en el estadio.

¿Y por qué las Águilas?

¿Ya te contesté o no? – Más vale no contestar, no vaya a ser de Tepito y devoto de Cuauhtémoc Blanco.

Por último recurro a alguien a quien no le apasiona el fútbol soccer, Ghael Montané, terapeuta:

¿Qué opinas del fútbol soccer?

Híjole, se me hace que es una pasión, pera a la vez un negocio y un distractor. Como las tres tienen sus cosas buenas y malas, creo que es un deporte que mueve mucho dinero y las emociones que despierta son buenas, pero ya irle a un equipo termina por enajenar a los aficionados. Dentro de lo positivo es una manera de buscar una identidad y una excelente manera de canalizar la energía de la gente.

Al final me quedo con la famosa frase de César Luis Menotti que lo resume todo: “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”.

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