Crónicas desde el Hipódromo | Elección

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Desde un punto del Valle de Anáhuac

En algunos momentos de locura política personal, he abogado por considerar como la base de nuestro orden político, a los centros de población que conforman las colonias, barrios o pueblos que en su conjunto estructuran a las delegaciones y municipios de este país.

Para algunos la elección de un comité vecinal tiene tintes de iniciativa socialista o comunista, para otros de populista y a unos cuantos de poco clara para definir los lineamientos que se siguen. Más cuando se intenta apartar a los partidos políticos del proceso.

Al final, en muchos lugares se organizan para elegir a sus representantes vecinales, pero siempre hace falta el marco legal que pueda extender sus atribuciones.

El pasado domingo 24 de octubre se llevó a cabo la elección de Comités Ciudadanos y Consejos de los Pueblos en el Distrito Federal de México.

La información previa a la elección había resultado escasa y limitada. Yo sólo había visto anuncios en las estaciones del metro y en algunos periódicos. En radio y televisión, nunca. Así que desde antes preveía que no sería un ejercicio concurrido.

Mi credencial de elector provinciano me anulaba para participar, de tal manera que decidí seguir el ejercicio sólo como espectador.

Llegó el domingo y en el desayuno familiar me percaté de que mi suegra traía pintado de negro el dedo pulgar, así que aproveché para preguntarle sobre su experiencia:

— ¿Usted votó señora?,–- aún no me atrevo a llamarla de otra forma.

— Sí, yo voté por mi planilla, – me responde mostrando su pulgar, al mismo tiempo que el resto de la familia parece no prestarnos atención.

— Y ¿cómo le fue?

— ¡Bien! Yo voté temprano, fui de las primeras en estar allí, pero no sé cuanta gente vaya a ir porque estamos divididos por bloques habitacionales y cada uno tiene su propias fórmulas.

— ¿Y hay muchas fórmulas en su colonia?

— No. Sólo se inscribió una.

–¿Y se puede votar teniendo una sola?, – le pregunto con el ceño fruncido.

— Claro. Nomás que tenemos que juntar tres cuartas partes del padrón para que gane, porque si no juntamos esa cantidad no ganamos.

— ¿Y si logran juntarlos?

— Hay mucho dinero que van a repartir entre los comités que sean elegidos. En la colonia siempre hemos tenido presidenta. Es una perra, pero todos la apoyan al final, porque ha hecho bastantes cosas.

— Ah, una perra.

— Es rara y fea, pero buena gente. Le tienen miedo.

— ¿Y no hay oposición o disidentes?

— Nadie más le quiso entrar y estamos esperando juntar a la gente para que nos den lana, porque es mucha.

— ¿Mucha lana?

— No se cuanta, pero son millones.

— ¿Y si no obtienen las tres cuartas partes?

— Nos quedamos sin dinero, porque hay muchas cosas que queremos hacer y con ese dinero podemos hacerlo todo.

Al día siguiente pasé por la escuela donde se instaló la casilla que corresponde a mi domicilio y chequé la manta que instalaron en la puerta con la cantidad de votos. Sólo 54 personas votaron entre cinco fórmulas, siendo la ganadora la número uno. Desconozco quienes la conforman.

La prensa del día hablaba de una jornada gris y con poca afluencia, llena de contrastes entre todas las delegaciones.

En el trabajo resultó ser un tema irrelevante entre quienes desconocían de la elección y los que sabían de ésta pero que no les interesaba para nada. Alguien se atrevió a decir que eran elecciones para delegados y otro despistado que para jefe de gobierno.

La primera elección vecinal en 11 años arrojó sólo un 8,9% de participación y la aceptación por parte de los organizadores de que hubo poca difusión e injerencia de las autoridades y los partidos políticos.

Para el jueves ya se tenían integrados los 1.700 comités y los 40 consejos de los pueblos, quienes a partir del 1 de diciembre entrarán en funciones.

Los comités ciudadanos y consejos de los pueblos, de acuerdo con la ley, se integran con cinco representantes de la fórmula con más votos en la colonia, seguidos de dos de la fórmula que terminó en segundo lugar y uno de las fórmulas en tercero y cuarto lugar.

Me pregunto cómo se vincularán todo esto con los delegados, legisladores y diputados federales que los representan en los diferentes niveles de gobierno.

Termino hecho bolas mientras me entero que mi suegra desde hace tiempo es tesorera de la colonia y forma parte orgánica de la planilla única que contendió en la elección.

No me atrevo aún a preguntarle como le fue.

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