Chile, entre el garrote y el encierro

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Durante su vida republicana, Chile ha desarrollado una inclinación obsesiva por el tema carcelario como dejan constancias archivos de prensa, debates parlamentarios, acciones de gobierno y literatura diversa. Entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, hubo períodos en que la población penal alcanzó el uno por ciento del total de habitantes del país. A la luz de estos antecedentes, la amenaza de pasar una temporada entre barrotes se ceñía a toda hora sobre gañanes, peones y obreros, anduvieran o no en malos pasos por culpa del alcohol o poniendo el ojo más allá de la cerca de la propiedad del gran señor.

La minoría privilegiada, en cambio, contaba con sus mecanismos para librarse con total impunidad de la fuerza coercitiva del Estado, no precisamente por el robo de gallinas, sino más bien el gallinero completo. Ejemplos contrarios sólo forman parte del anecdotario, como aquel pije antibalmacedista, asesino de su amante, huyendo por los tejados de Santiago o el arquitecto gritando su inocencia ante el pelotón de fusileros por la muerte de su esposa en el patio de la cárcel. El resto de las celdas, los castigos –y, a veces, las balas- estaban hechas a la medida de lanzas llorones, cogoteros de esquinas perdidas, cuatreros salvajes ocultos en bosques, montañas y caminos de nuestra extensa geografía.

Así, la represión ha sido vista en forma recurrente en el país como sinónimo de justicia plena, dirigida en la mayoría de los casos desde los grupos de poder hacia el resto del perraje, cumpliéndose las leyes de Newton tanto o más que en la madre naturaleza.

La sensación de terror que provoca la delincuencia, propia de todas las ciudades en crecimiento incontrolado, ha ido en aumento en las últimas décadas en Chile, cuyos detalles escabrosos y violencia gratuita son reproducidos hasta la saciedad por los medios de comunicación, en su mayoría proclives a la ideología gobernante. Por ello no es de extrañar que este discurso calce a la medida con lo que pregona nuestra derecha política, en evidente concordancia con parte importante (¿mayoritaria? me temo que sí) del clamor ciudadano.

Los gobiernos de la Concertación acabaron cediendo al chantaje de la entonces oposición de derecha en materia policial, con Ministros y Subsecretarios del Interior intentando convencer que la centroizquierda no ampara a los delincuentes, sino todo lo contrario, los encierra en calabozos insalubres como si se tratara del gobierno más conservador del mundo. Consecuencia de ello, con una reforma a la justicia de por medio, pasamos del uno por ciento de la población chilena encarcelada a ser una nación con las mayores tasas de presidiarios por habitantes. Y con las personas autodenominadas “honestas” más atemorizadas que antes.

Discurso vencedor

Uno de sus principales caballitos de batalla de Piñera para ganar las últimas elecciones fue poner un candado bien seguro a la “puerta giratoria” de la delincuencia. La jerga conservadora populista –el término es de autoría del actual Ministro de Educación y ex candidato presidencial, Joaquín Lavín- bautizó de esta forma a la supuesta facilidad de los hampones de entrar y salir de las cárceles para cometer sus fechorías, en desmedro de los “ciudadanos decentes”, quienes acaban atemorizados dentro de sus casas – fortalezas, sin atreverse a poner un pie en las calles por temor a regresar a éstas en calzoncillos y enaguas y a ser invadidos dentro de su hogar por sujetos violentos, resentidos y en ocasiones drogados.

Para solucionar este escenario, qué mejor que aumentar las penas, encarcelar imputados y disminuir los indultos; aunque sea a costa de vulnerar los derechos de los delincuentes, opción que agrada a más de un chileno si se revisan las cuentas de Twitter, los foros de opinión o se realizan encuestas callejeras aleatorias: “que se pudran en la cárcel estos desgraciados”, sería la respuesta más consensuada en el Paseo Ahumada de Santiago, la Avenida Argentina de Valparaíso, la calle 2 Sur de Talca o la avenida Los Carrera de Concepción.

La muerte de más de ochenta internos en la cárcel de San Miguel, pone una vez más al gobierno frente a la tozuda realidad del país: hacinamiento, torturas, ausencia de programas de rehabilitación efectivos y prácticas de una subcultura de reos, gendarmes y familiares que recela y soslaya la cultura oficial, aquella de los giles que pagan impuestos, denuncian lo que les parece sospechoso y son amigos de la policía.

La visión de estos grupos del resto de la sociedad, pese a no diferir en odiosidad recíproca hacia el bando de los “buenos”, no garantiza un funcionamiento armónico interno, ya que la traición y el soplonaje en estos círculos pueden saltar en cualquier momento. Basta escuchar a los familiares y los propios reos denunciar la lista de precios que imponen funcionarios de Gendarmería para la internación de objetos prohibidos a los penales –teléfonos celulares, droga, alcohol- una vez que los medios de comunicación les dieron tribuna.

Por lo visto, la teoría de la descomposición se cumple en todos los frentes.

Tradición

Desde la Colonia en adelante, todos los trabajadores del delito han compartido el gusto por el agua ardiente, el vino litriado, los alucinógenos, la jerga coa, la violencia como modo de legitimidad y por supuesto los bienes materiales ajenos.

Finalizado el siglo XX, estos grupos se han dejado dominar por el caos anárquico, autodestructivo y la influencia del narcotráfico, el cual extiende sus tentáculos en todos los estratos sociales, confunde y desorienta, y deja a más de algún poderoso impune mientras se reparten condenas a los microtraficantes –en su mayoría cesantes, madres solteras y abuelas– como si fueran pepas de sandías.

¿Qué hacer cuando las víctimas –en este caso los reos de la cárcel de San Miguel– son representantes del mundo intrínsecamente perverso de la delincuencia, precisamente el enemigo que reemplazó al comunismo como fantasma de turno de las castas conservadoras chilenas?

La respuesta la dio el Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, al matizar su conocida visión unilateral sobre la delincuencia, a diferencia de la época en que ostentaba el rol de generalísimo del candidato presidencial Sebastián Piñera, en cuanto a establecer diferencias entre quienes se encuentran cumpliendo condenas en los diferentes penales del país. Más allá de eso, la lucha del gobierno en contra de la delincuencia seguirá con su clásico efectismo, haciendo hincapié en los problemas heredados de gobiernos anteriores –según ha insistido el Ministro de Justicia Felipe Bulnes– para agregar otra mancha a la herencia concertacionista.

Es posible encontrar esta visión carcelaria de la sociedad chilena ya fines del siglo XIX, aspecto que puede ser considerado el reverso, la parte oscura, menos elegante, del supuesto legalismo y civilidad que hemos vendido al mundo por años y que por momentos pareciera comprarnos.

A propósito de considerar las cárceles concesionadas como solución al hacinamiento, recordemos la tendencia del Chile del siglo XIX de aplicar la llamada “justicia privada”. Efectuada en pueblos chicos y zonas rurales, los patrones y capataces contaban con la posibilidad de aplicar penas crueles, inhumanas y degradantes. El terrateniente Alfred Verniory, por ejemplo, enviaba delincuentes al cepo o determinando el número de garrotazos según el delito perpetrado. Su hermano Gustave ordenaba el cepo para castigar a los trabajadores del ferrocarril que causaban riñas producto de las borracheras.

Más tarde, en las primeras décadas del siglo XX, podemos reconocer a parlamentarios oligárquicos, liberales o conservadores, celebrando porque varios delincuentes fueron asesinados a mansalva por los agentes policiales, mientras otros defendían la aplicación de la pena de azotes entre gentuza salvaje y la necesidad de penas más eficaces.

Aguafiestas izquierdosos como el líder del partido obrero socialista Luis Emilio Recabarren –curiosamente cercenado en su derecho a formar parte del parlamento por sus pares oligárquicos y puesto tras las rejas en más de una ocasión por sus ideas– no tardaron en reparar que las cárceles constituían verdaderos hacinamientos humanos y escuelas del delito. Ruinosos edificios donde los sufrimientos se eludían bebiendo “pájaro verde”, alcohol de madera destilada y barniz hurtado de los talleres carcelarios, y donde se practicaba la sodomía con y sin el consentimiento de las partes. Las torturas y los malos tratos hacia los detenidos se volvían así rutinarios a través de garrotazos, balazos y bastonazos en las costillas.

La tortura se reconoció dentro del propio Código de Procedimiento Penal, en 1906, dado su carácter inquisitivo. A esto se agregaba un juez encargado de investigar y juzgar en medio del secreto del sumario, situación que se extendió por casi un siglo, hasta la promulgación de la reforma a la justicia del Presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle.

A partir de ese momento, vino el turno de los juicios orales y abreviados, una vía más rápida para abrir y cerrar candados. También significó la aparición de nuevos personajes en esta historia, como los jueces de garantía –que la derecha quisiera que no fueran tan garantistas con los delincuentes, sino que los encierren de inmediato– fiscales o defensores de la víctimas, según la creencia popular, y defensores a quienes se les vincula como amigos de los delincuentes.

Mientras tanto, el sistema procesal intenta hoy impartir justicia con equilibrio, de acuerdo con lo que dicta su código respectivo, una parte importante de los chilenos clama por una mano mucho más dura hacia quienes delinquen, sin ningún tipo de concesiones, herencia de la cultura represora portaleana que nos ha cubierto con su sombra durante décadas, tanto o más que la propia Cordillera de los Andes.

Chile, país de tradiciones y traiciones.

Claudio Rodriguez Morales

ClaudioRodríguez Morales nació en Valparaíso, Chile, en 1972. Es periodista de circunstancias, con ínfulas de historiador y escribidor, además de lector voraz y descriteriado. Hincha de Wanderers de Valparaíso y Curicó Unido, se reconoce bielsista, balmacedista, alessandrista, chichista, liberal – socialdemócrata, beatlemaniaco. Actualmente se encuentra poseído por los mensajes de Led Zeppelin, el pisco sour peruano (culpa de los hermanos inmigrantes), la chicha de Villa Alegre (culpa del historiador Jaime González Colville) y el congrio en todas sus variedades (culpa de Neruda). Casado con Lorena y padre de Natalia

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43 Comments

  1. Rodriguez, haga arreglar el sistema de comentarios… nombres cambiados… el desorden mismo… este blog pareciera estár a cargo de la Onemi del “gobierno anterior” de Chile?

  2. Rodriguez, haga arreglar el sistema de comentarios… nombres cambiados… el desorden mismo… este blog pareciera estár a cargo de la Onemi del “gobierno anterior” de Chile?

    • Más respeto, Zamorano. Esto no es un blog, es un medio electrónico continental y muy respetado. El error fue nuestro al subir el comentario como simple usuario.

      • Rodriguez Morales. Si usa WordPress.org con Akismet… es un blog… serio y respetado como usted quiera adjetivarlo, pero blog al fin y al cabo…
        No es nada extraño, pero muchos periódicos importantes y repetables usan este sistema (en Chile El Mostrador por ejemplo). El cual, con pocos recursos, un servidor PHP, un SQL y unos artilugios llamados plugins es muy funcional y cómodo. Todos mis blog usan wordpress, excepto los 5 que tengo en blogspot… WordPress es un sistema abierto, en cuya creación han trabajado muchos y en el que por suerte, hice alguna vez una modesta contribución como traductor…

        Mis respetos.

        • Vaya, todo un experto en informática… uno nunca deja de aprender. Reivindico la seriedad de este “blog” entonces.

      • Uf, no pude poner el comentario donde corresponde.
        Don Rodriguez Morales, le recomiendo la siguiente lectura, le tomará dos minutos y fracción:
        http://alex-zamorano.comule.com/?p=128

        Entenderá mejor con quién conversa, mis disculpas a los (a esta altura) aburridos lectores…

        • Excelente… buen recorrido por parte de la historia de la informática y personal… existen todavía esas joyitas?????? las fotos notables…

  3. El comentario que aparece bajo el nombre del poeta y artistas plástico Aldo Alcota, pertenece en realidad al escritor porteño Manuel Segundo Pizarro. Hacemos la aclaración a nombre y por petición de ambos.

  4. Capitalismo protegido -siguiendo tendencias mundiales, porque ni para ser creativos nos alcanzaba- sigue siendo capitalismo. La derecha chilena no siempre fue neoliberal. También practicó un estatismo mediocre y quejumbroso. Harto proteccionismo de parte del Estado, mucha acumulación de capital aplicando la ley del mínimo esfuerzo y contención de la legislación laboral. Negocio redondo.

      • ¿Capitalismo ideado por un genocida y administrado por un especulador chanta?
        ¿Socialismo administrado por un partido de burócratas incompetentes y represores?
        Mejor el anarquismo respetuoso de la Constitución y las leyes.

  5. Hasta fines de la década de los 70 Chile tuvo, economía planificada y control de precios. Super derechistas que éramos…

    Saludos navideños al foro.

  6. “(…) la mayoría de nuestros gobiernos fueron de izquierda, la derecha ha gobernado poco en la historia de nuestro país (…)”.
    ¿Bajó qué parámetro hacemos esta afirmación? Si nos limitamos a la historia política del siglo XX, ¿se podrían considerar de izquierda a los candidatos que se presentaron ante las urnas como grandes reformistas, en alternativa a la izquierda revolucionaria y declarados anticomunistas? Bajo esta categoría estarían Arturo Alessandri Palma, Gabriel González Videla y Eduardo Frei Montalva. No deja de ser sintomático que todos estos presidentes, de una u otra manera, se aliaron o terminaron gobernando con la derecha. Esto significa que la influencia de este sector es evidente en las políticas de gobierno, limitando o coartando medidas de corte “socialista” como son la sindicalización campesina, legislación laboral, reforma agraria, carga impositiva, etcétera.
    Por lo tanto, la gobernantes de “izquierda” queda reducido a la Junta Socialista de 1932 (duró cien días), Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos, Salvador Allende, Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, aunque todos, de una u otra manera, estuvieron condicionados a las presiones de los sectores empresariales y a sus aliados más conservadores. Basta con ver el sistema económico imperante para corroborar lo anterior y que no es, precisamente, una economía de planificación central que esté siendo desmontada por Piñera.

    A continuación el listado de Presidentes de Chile, a contar del siglo XX, que no me atrevería a considerar de izquierda bajo ningún punto de vista:

    Federico Errázuriz Zañártu
    Germán Riesco
    Pedro Montt
    Emiliano Figueroa
    Ramón Barros Luco
    Juan Luis Sanfuentes
    Carlos Ibáñez del Campo
    Juan Esteban Montero
    Jorge Alessandri Rodríguez
    Augusto Pinochet
    Sebastián Piñera

    ¿Ha gobernado más la izquierda en Chile a contar del siglo XX?
    Creo que no.

  7. Por otro lado, la inoperancia del conjunto de instituciones estatales encargadas de este problema exaspera al ciudadano común, lo vuelve potencialmente más agresivo que el propio delincuente. Las vías de salida a esta furia contenida son escasas.

  8. Quienes hemos debido coexistir por distintas razones, en mi caso pedagógicas, cerca del mundillo criminal, sabemos que una vez convertidos en alimañas, nada los hará recapacitar, y la sonrisa de perro arrepentido que ostentan a los cuatro vientos sólo es su arma secreta más efectiva, la manipulación.

  9. Por otro lado, la inoperancia del conjunto de instituciones estatales encargadas de este problema exaspera al ciudadano común, lo vuelve potencialmente más agresivo que el propio delincuente. Las vías de salida a esta furia contenida son escasas.

  10. En Chile, el conjunto de canales de televisión abierta usufructa con la exhibición en horario estelar del mundo delincuencial. Hay programas sobre policías que se entretienen como si fueran gatos gordos y aburridos que juegan con pequeñas ratitas. Destrozan viviendas y arremeten con un batallón armado en su interior sólo para atrapar a un tembloroso drogadicto terminal con un par de papelillos, o bien, pisotean las cabezas de pequeños contrabandistas de películas y libros piratas. Raramente suelen atrapar peces gordos, y jamás despliegan operativos nocturnos en barrios acomodados donde también abundan los delincuentes rubios. Sin embargo, donde la guerra por el rating se vuelve feroz, es cuando conocidas figuras del espectáculo ingresan por algunas horas con cámaras de televisión a percibir la pestilencia humana de las cárceles. El ganador será indiscutiblemente quien mejor logre que los criminales se sientan como ciudadanos comunes socialmente exculpados. Se les organizan festivales y shows con cautivantes modelos, vedettas y vedettos, populares grupos musicales y humoristas, que concluyen en esperpénticos desfiles de moda y belleza intracarcelarios. Se insta a los presos a cantar, a bailar, a sentirse graciosos y se narra con desenfado sus asquerosas intimidades, reforzándoles la autoconvicción de ser víctimas sociales que han delinquido como única respuesta posible para sobrevivir. La morbosidad de los espectadores desde la seguridad de sus mullidos sillones no tiene parangón y premian con su lealtad nocturna cada nueva exhibición.

  11. Gracias por el artículo.
    Triste y desolador panorama en Chile.
    Eres un genio de la pluma y la investigación.
    Una cosa: borra de tu biografía al bastardo de Neruda. Ese gordo comunista y rojo de mierda no debería ensuciar tu currículum. Para los jóvenes poetas decentes y lúcidos, Neruda no significa nada. Una mierda de persona que no merece mis respetos. Un asco de poeta. Viva Huidobro!!!

    Abrazos y que Cuba sea libre!!! Y viva Farkas!!!

    • Hola Alex, soy Gabriel, el editor. Tus comentarios no son censurados. El programa Akismet retiene comentarios que tengan dos o mas enlaces, y recien lo vi cuando lei esta línea tuya afirmando que te censuraron. Acabo de publicar el comentario.
      La razon de retener comentarios con enlaces es obvia, y te daría un vistazo al interior del sitio donde hay casi dos mil “comentarios” que no son más que spam y propaganda de la peor.
      Espero que esta respuesta te satisfaga. Saludos, Gabriel.

  12. Los políticos que aspiran a los cargos de máxima jerarquía y representatividad de sus países no necesitan defensores, a penas un gran número de votantes, adherentes que les den la “manito” (con un papelito con su nombre o apretando el botón correcto) necesaria para acceder al puesto. La política de estos tiempos, a mi entender, no busca seguidores y hace tiempo que no tiene ideales firmes ni intereses verdaderos. Hasta ahora todos han hecho lo que pueden, lo que quieren pero ninguno lo mejor. Los cambios que pretendemos para dar solución al tema no se aplicarán porque no convienen, porque son pura utopía o porque encuentran en el camino montones de obstáculos.

    En definitiva, creo que se estudia, se analiza, se debate por puro ejercicio del pensamiento crítico. Así, se exponen casos, se delinean hipótesis y se abre el diálogo. Por lo tanto diáloguemos.. no nos acusemos mutuamente en defensa de lo que no lo necesita ni nos hagamos cargo por aquello sobre lo que no tenemos más que voz y ninguna posibilidad de voto. No creo que Rodríguez se crea dueño de la verdad, siquiera creo que se pueda decir “la verdad” porque estaríamos asumiendo que es una y si es única e irrefutable debería volver a creer en dios. Pensemos juntos y a un lado la agresión o recriminaciones innecesarias.

    El tema me ha parecido interesante y bien planteado. Me quedo deseando que muchas cosas cambien pero nada puede con mi desesperanza….

  13. Corrijo, defensor ni defenestador. Sólo un hombre de piel verde y bronceada. Tamos?

  14. Como gustes. No eres defensor ni defensor de nadie. Paz a los hombres de buena voluntad, Alex. ¿Así está bien?

  15. Rodriguez, insistes en etiquetarme…
    Si leyeras todo lo que escribo, verás que más de una vez he escrito bien de los dos personajes que mencionas. Y verás que más de una vez me he pronunciado en contra de la dictadura y de Piñera.
    Me gusta decir lo que pienso sin trabas y en mis blogs personales no limito los comentarios de nadie como se hace en este blog, para precisamente no caer en un tema como este.
    No entiendo que pueda comentar directamente y no pueda responder un comentario… absurdo.

    Rodriguez, la vida no puede ser siempre en blanco y negro, hay gallos como el que te escribe que tiene un tonito de piel entre verde y bronceado…

  16. Bueno, Alex. No eres defensor de Pinochet y Piñera. Sí denostador de Lagos y Bachelet. Al menos eso infiero de tus textos. Supongo que puedo hacerlo. Ni siquiera soy propietario de mi casa, ya que aún pago dividendo. Menos de la verdad. Que tengas una Feliz Navidad y un próspero año nuevo…

  17. Por qué me imputas que sea abogado del dictador o del Presidente?
    No lo soy.

    Yo muestro sólo la verdad de los hechos que tengo ante mis ojos. Mi verdad, no la del dictador ni la del millonario que nos guía. Si ellos, el dictador y el millonario, lo hacen mejor que el economista (que se hizo millonario en el poder) y la doctora (que se hizo de un cargo “mundial” sin postular ni ser electa democráticamente) pues, la historia lo dirá… mi único objetivo es balancear el tema, puesto que tú no eres propietario de la verdad, pero al parecer si de mis comentarios…

  18. Alex, ¿me preguntas si me parece malo qué? ¿Qué se retenga el comentario? Puede ser, pero la tecnología es así, ya vendrán tiempos mejores ¿Qué pensemos tan distintos de algunos personajes de nuestra historia? Para nada, es sano y democrático. ¿Dar a entender que haces acusaciones sin base? Nunca lo he hecho. Al contrario, estaba seguro que tendrías los datos en tu computador y que se los darías a Marieu en menos que canta un gallo.
    Ya te dije, no soy abogado de la Sra. Bachelet y del Sr. Lagos. Pero me pidas que lo sea de Piñera y Pinochet. Ellos te tienen a ti y con eso les basta.

  19. Claudio, le dí una respuesta a María Eugenia donde incluyo las fuentes sobre las cuales me baso para dar mis afirmaciones. El comentario queda retenido, pues lo veo yo solamente, según me informa la página y mientras tanto sale uno tuyo donde se insinúa que yo estaría buscando los antecedentes para avalar mis comentarios. Por ende quedo como que hago afirmaciones sin base…
    Eso me parece mal. O tú dirías que es correcto?

  20. No te entiendo, Alex…. ¿nos felicitas por la apertura o nos acusas de censura? Lo último no tiene cabida. Por lo que leo has podido dar tus argumentos sin ningún problema. Ahora, eso no nos obliga a estar de acuerdo contigo. Pero ese el juego de la democracia, soportar opiniones que nos dan espasmos. Y si algo se te quedó en el tintero, adelante, ánimo, tú puedes…

  21. Mientras el Sr. Zamorano urga en Internet los argumentos que le permitirán calificar a Pinochet y Piñera como ejemplos de defensa de los derechos humanos de los ciudadanos decentes y de los otros (en desmedro de Lagos y Bachelet), aprovechamos de rendir los créditos correspondientes a dos excelentes textos sobre el tema carcelario:
    “Del delito al encierro, vida carcelaria en Chile en el siglo XIX”, de Daniel Palma y Marcos Fernández, contenido en el libro “Historia de la vida privada en Chile”, Aguilar Chilena de Ediciones S.A., 2005
    “Los mitos de la democracia chilena desde la conquista hasta 1925” de Felipe Portales, Catalonia, Santiago, 2004.
    Gracias a ellos y ustedes por enriquecer el debate.

    • Veo que hay una demostración de libertad progresista en esta publicación.

      Mis comentarios son censurados y me denostan mientras tanto…

      No me extraña, anoche en televisión en señor Lagos salió mintiendo una vez más. Pero el gran Daniel Muñoz se lo dijo en su cara, los políticos no me gustan, ante la desesperación del lameXXXXX del animador del espacio a tu día le falta XXXXX.

      Mis respetos, progresista Rodriguez…

  22. Alex, muy valiosa tu intervención que da una perspectiva más balanceada de este problema. Una pregunta, ¿tienes algún enlace en el que se puedan verificar los datos que das sobre las tasas de encarcelamiento bajo Michelle y Lagos?

  23. La verdad el amigo Rodriguez omite decir un detalle importante. La cantidad de presos bajo el gobierno del socialista Ricardo Lagos y de la socialista Michelle Bachelet triplicó el número de presos por delitos (no políticos) que hubo bajo la dictadura de Pinochet.

    Otro detalle importante, ha sido un ministro de Piñera, el primero que ha hablado de los derechos humanos de los presos, algo que no hicieron los gobiernos de la Concertación.
    Piñera a poco andar su gobierno visitó una cárcel chilena, una de las peores, algo que tampoco hizo Lagos… Es cierto que la derecha habló de parar la puerta giratoria, era una señal… porque en Chile ha habido creciente preocupación por los derechos de los delincuentes y no de las víctimas…

    Hay mucho que cambiar en este terreno. Pero para hacerlo, las personas cuya sensibilidad apunta hacia la izquierda deben empezar por dejar de escuchar a esos líderes que se llevaron el estado para la casa o a Nueva York y hablar con fundamento.

  24. Muy necesario tema, inmejorablemente trabajado por ti, y actual con la actualidad de la muerte de los 80 presos que aún “humean” en el ambiente. En lo que va de un año, es la segunda vez nos viene desde Chile una noticia pavorosa sobre sus hombres presos. La de los chilenos fue la primera. Por ésta y otras cosas que escribes, gracias.
    Poniendo esta nueva escena chilena en perspectiva más profunda, latinoamericana, no puedo aún reponerme del impacto que me causó la quemazón de presos pandilleros en un penal de El Salvador. Días antes los había visitado el obispo, ante la presión de los familiares de los reos desesperados por el hacinamiento (5 veces el número máximo permitido), los problemas eléctricos, la falta de visitas, el nulo derecho a la visita conyugal de la mujer, en fin, un infierno. Y eso a veces por un bolsillo de marihuana, otras por varios asesinatos de inocentes, la mayor parte de ellos gente obrera. Podría haberle puesto punto final en lo de “un infierno”. El obispo publicó una carta pidiendo ayuda. El gobierno no hizo nada. La población, harta de mareros criminales “jueputas” tampoco reaccionó y, como he sido profesora de varios miembros de la mara salvatrucha, gente excarcelada de prisión federal, pues entiendo la precaución de la gente y su miedo.
    A mí me dan miedo también; pero más me lo dan los prestamistas de entidades financieras internacionales como CitiCorp, que arruinan países enteros por generaciones; ni hablar de los contratistas del Pentágono, más peligrosos que los narcos. En vano nos alertó el presidente Eisenhower contra “el complejo industrial militar” y el Papa Juan Pablo II contra “el capitalismo salvaje que hará implosión”. Estamos en sus manos, en un estado carcelario, prefascista, de gente atemorizada, un rebaño fácil de poner a correr con un “al lobo al lobo”, porque el lobo de verdad viene en piel de oveja.
    En un contexto más amplio, “occidental” digamos, el sistema carcelario que va en auge es parte de otro sistema que crece a pasos agigantados: la industria de la seguridad. Tras el 911, esta industria se agigantó, alimentada por el terror de la gente, promovido por los medios de comunicación a los que estas industrias dan mucho dinero. En USA, el sistema carcelario da más dinero en California que muchas grandes corporaciones. Los pocos empleos que se generan este mes son justamente como guardias de seguridad de las propiedades de los ricos, de bancos, guardaespaldas de millonario, etc. También crece en paralelo la industria del espionaje o seguridad cibernética, la cual, en el caso de USA está enteramente en manos de corporaciones del (inmecionable) partido gobernante de cierto país “amigo”. Todo nuestro sistema de defensa militar tiene esa misma conexión, y el Dep. de Seguridad del Estado (Homeland Security) está en manos de Chertoff, autor de la Ley Patriota (para secuestrar, desaparecer gente en prisiones extranjeras, torturarla y asesinarla). La seguridad del estado es un departamento cuyos computadores están conectados por base de datos y por software con todos los departamentos de policía de USA. Con lo cual están en la perfecta capacidad de en cuanto lo decidan, venirte a visitar a casa, so pretexto de que tienes actividades antipatrióticas, y aplicarte la Ley Patriotica y desaparecerte. A menos que tomes las precauciones de Assange.
    La red carcelaria mundial no es más que el nivel subterráneo de otra red mundial terrible.

  25. No hace mucho leí una nota de un sociólogo que se especializa en el tema: César Manzanos. Entre las muchas definciencias que le señala al sistema hacía referencia a una suerte de “industria” que se monta entorno a las cárceles, la cual significaba para los estados grandes aportes de dinero del presupuesto para mantenerlo funcionando. Según su perspectiva, que no es para nada descabellada, este gasto lejos emplearse para hacer de estos sitios más habitables y propiciar la reincersión de los detenidos, estaba al servicio de que el sistema carcelario se autorreproduzca y perpetue (como es natural en todo sistema) de modo tal que sólo servía para engordar a los gestores y administradores del mismo.

    Finalmente, resulta que las propias paradojas y autojustificaciones de las cárceles eran esperables y necesarias mantener el orden que el poder necesitaba y se anexaba a la construcción del “sujeto enemigo” –el emigrante sin papeles, el extranjero, el pobre, el drogadicto, etc.–

    En la Argentina las cárceles están en pésimas condiciones, cada tanto ocurren hechos de violencia como el que vivieron hace poco en Chile pero pronto pasa al olvido sin profundizar demasiado en los análisis… sin embargo tras cada hecho de inseguridad surgen voces fuertes y claras que piden el aumento de las penas… que se meta a la gente a la carcel y por muchos años, más policía en las calles y más acción judicial… Y seguimos rodando…. Ah, el que pide más educación y justicia social queda como un verdadero iluso porque nos han hecho creer que en tales materias ya se hizo todo y no sirvió ¿hicieron todo? ja!

  26. Totalmente de acuerdo en el diagnóstico y en la depresión, Lorena… ¿Qué nos queda, entonces? Pensar en la frase de Pato Manns, “mientras llega la aurora tarde o temprano
    justiciando el dolor indoamericano”.

  27. Es una sabia jugada del liberalismo hacer creer a la gran mayoría de la población de un país que la causa y origen de los comportamientos desviados corre por cuenta exclusiva de los individuos. Haciendo uso de su poder para construir categorías que rijan el comportamiento colectivo, niega su responsabilidad y para eso nada mejor que alimentar el odio entre los sectores más y menos favorecidos. Qué mejor que hacer sentir miedo.

    El miedo que vemos en las pantallas de la tele no busca reflejar lo dramático de tener que pasar por una situación violenta puntual que, a su vez, pueden estar pasando otras tantas personas sino de generar un rechazo poco fundado y hacer que sector que se identifica con el de la victima estigmatice al otro. Se les hace creer que metiendo más gente a la carcel se termina la delincuencia y se hace justicia. Quieren que creamos que con aspirina se cura el asma, eso dicen la gente lo cree y finalmente lo exige sin ponerse a pensar que no es la solución a un problema que tiene mucha tela para cortar… así como lo planteás acá.

    Me sigue sorprendiendo a cuántos distraidos asombra y hasta escandaliza la idea de la funcionalidad de los medios para perpetuar estos modelos en favor de los grupos de poder y no hacen más que sostener la injusticia y la desigualdad del sistema que sería en definitiva lo que mueve a los actos de violencia contra un indefenso.

    En mi opinión el sistema carcelario además de una mejora general y sustancial precisa una reformulación en cuanto a su función social. Luego misma la sociedad podrá empezar a reelaborar sus jucios y prejuicios al respecto.

    Tuve la gran oportunidad de asistir a una clase donde se abordaba este controversial tema. Al respecto una socióloga y una psicóloga danban muchas referencias que dan sustento a mucho de lo que acá señalas. Hay mucha verdad que no se quiere ver, que no se deja abordar a cuenta de preservar el poder en manos de los de siempre…

    Así sucede en Chile, en Argentina y en el resto del mundo.

  28. A propósito de sus análisis, estimado don Luis y amigo Muzam, recuerdo un reportaje sobre una cárcel chilena rural, donde las penas de cumplían con trabajo en el campo y en espacios abiertos… Los reos se veían calmados y reflexivos, aunque tal vez lo hayan hecho “pa la tele”… Las imágenes son borrosas porque lo vi en televisión hace muchos años… Ese recuerdo se me mezcla con una película de ciencia ficción donde los reos cumplían sus condenas en una especie de camping… tenían un brazalete o collar para mantenerlos identificados para el caso de fuga. Si se salían el perímetro creo que se electrocutaban… Capaz que Chile ingrese de esta forma a las nuevas tecnologías…

  29. Claudio, una vez mas tengo la posibilidad de acceder a una crónica muy bien documentada en relación al tema de la justicia y su proceso, con las investigaciones, acusaciones,defensas, apelaciones y mas apelaciones,para llegar finalmente a la condena (con esto,todos felices y contentos). Sin embargo nada, aparentemente, conduce a la parte del proceso,tal vez la mas importante, que permita devolver al condenado al seno de su familia,al seno de su comunidad y por ende a la sociedad.
    En tu crónica no observo que en Chile exista o haya existido planes serios de rehabilitación.

    Atte. LUIS

  30. Escarbas en la raíz del problema, estimado Claudio. Algo que, sospechosamente, no le gusta hacer a ningún gobierno ni analista.

    Como has podido apreciar, la cosa no ha cambiado mucho y el trasfondo ideológico que afirma el sistema carcelario chileno sólo se ha puesto una corbata más colorida, pero es igual de parcial, injusto e inoperante que hace 150 años.

    Excelente artículo amigo. El mejor que he leído sobre este tema.

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  1. Bitacoras.com

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