A Path with Heart: A Tsunami that Never Arrived
The powerful earthquake and tsunami that struck Japan made me remember the tsunami alert that mobilized Mazatlán when I was a child.
The powerful earthquake and tsunami that struck Japan made me remember the tsunami alert that mobilized Mazatlán when I was a child.
The powerful earthquake and tsunami that struck Japan made me remember the tsunami alert that mobilized Mazatlán when I was a child.
Es cierto, es el momento de hacer una pausa, de llamar a la civilidad, a la reconciliación, al diálogo. Pero esto no puede lograrse solo con discursos. No se puede arrojar la piedra del terror y después ocultar la mano del delito.
Si el sentido común se canaliza en otro sentido al actual con el correspondiente control del uso de armas, tal vez podamos reducir este libertinaje en el que siempre aparecerá un gatillero alegre dispuesto a destruir a “sus enemigos”.
Lo que ocurrió en Tucson, Arizona, puede ser el principio de una ola nacionalista xenofóba en Estados Unidos, que termine en masacres aun mayores. O puede ser el fin de las agresiones entre demócratas y republicanos.
Lo sucedido recientemente en Arizona, es un atentado que para la unión americana se convirtió en tragedia nacional. Pero en México la noticia causó un breve impacto y de inmediato regresamos a la estadística.
While many of us will join Daniel Hernandez and President Obama in their call for civil discourse, we will do so without losing sight of the fact that, for disconcerting numbers of “regular Americans”, hate and fear are the new normal.
De esta masacre hay que hablar porque ya forma parte de un fuerte conflicto existencial que pende como un riesgo diario de nuestra incidencia de vida
Blaming Loughner’s actions on political discourse radicalization is as misleading as irresponsible. He shows severe signs of mental instability attributed at this point to paranoia and schizophrenia. And as far as we know, he’s not tied to a political movement, and this wasn’t a politically motivated act.
Cualquiera tiene la culpa, menos nosotros mismos. Y en este afán de culpabilizar al otro, es donde mejor se alimenta la violencia. Una vez que elijo un foco para expresar mis odios, lo demás, ya viene todo rodado.