Canciones de machos

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Después de una plática con un grupo de padres de familia, en la cual se mencionó en repetidas ocasiones el gusto de sus hijos por los “narcocorridos” me salta a la mente la idea de que no obstante lo atrasado que estamos en varias áreas en México,  el gusto hacia este tipo de música viene a dar un retroceso grave una vez más para nuestra sociedad, es el nuevo cáncer que enferma a tantos jóvenes y que los inicia en uno o más actos antisociales.

También pensaba en cómo o por qué se están dando cada vez más simpatizantes hacia este “género”. Las ideas pueden ser miles, pero no solamente “ataca” a jóvenes sino a muchos ya bastante creciditos también. ¿El porqué? No es necesario ser investigador, sociólogo, psicólogo etc. para observar cómo un chofer de transporte público (por ejemplo) se transforma al comenzar a entonar estas “melodías”. Pisa el acelerador a todo galope;  saca la mitad del cuerpo de la ventana al ir manejando en pose de “todopoderoso”;  reta a jugar carreras a otros cortados con la misma tijera, o le echa encima “la troca” a cualquier ingrato carrillo que ose atravesarse en su “juego de la muerte” que obviamente solo está en su imaginación.

Y en la mente de los jóvenes ¿que sucede? Aquí la historia también es muy diversa, puede ser desde el intento de ser alguien “de respeto”, para apantallar a las chicas, ganar dinero fácil… El final siempre es el mismo. Sienten “la magnificencia de sentir el poder” aunque sea por unos segundos. El regreso del país de las maravillas se convierte en pesadilla.

Lo más trágico de este asunto e imperdonable, es que en la gran mayoría de los casos vistos, comentados o analizados el primer lugar donde escucharon estos niños esa música fue en la propia casa, el hogar, donde ganaron “inspiración” de estas canciones, sobre los lujos, viajes y “protección” de la que gozan. Pocas veces se mencionaron las consecuencias: deterioro y corta vida, al menos para los de más abajo, los grupos desechables de 14, 15, 16, 17 años.

El gusto por los narcocorridos es tal que pareciera que solo con oírla no les va a pasar nada. Es como el humo del cigarro en que pega al doble a quien lo escucha en casa más que al que lo pone, más aún si en casa no existe un mínimo de convivencia y fortalecimiento de valores. Este cáncer tan difícil de erradicar, es posible encuentre su cura en la restructuración familiar, en la forma de transmitir afecto e intercambiarlo, en poner atención a los detalles y costumbres de los hijos y sobre todo en comunicar los peligros que conlleva.

El generar y desarrollar familias sanas y socialmente bien adaptadas está en nuestras manos.

 

Elizabeth Guerra Vazquez

Elizabeth Guerra Vázquez,originaria de Tijuana Baja California, México 1978.Es Psicóloga Clínica egresadade CETYS Universidad, con estudios en diversas áreas como la Maestría en Alta Dirección, Diplomado en Recursos Humanos, actualmente Coordinadora de Carrera en reconocida universidad privada.Temas de interés para leer y escribir: cualquiera que se refiera al comportamiento humano: Psicología Social, Política etcen sí de todo un poco. Amante de las causas justas,del carpe díem, de los pequeños detalles, de losgatos,de los 70’s, 80’s, 90’s, melomaniaca desde la niñez y por naturaleza. Mamá, esposa, hija, amiga, poetisa de tiempo compartido, mujer; preocupada por aportar algo a la mujer misma, sacudida ydesarrollada en medio del matiz materialista-global-indiferente, fundadora de www.eneldivan.comaquí es donde las aportaciones saldrán a la luz.

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1 Comment

  1. México está dividido en feudos dominados por clanes de la droga. Es lamentable, pero al parecer el país siente la necesidad de llenar un vacío con la figura del narcotraficante: el Hombre protector y todopoderoso, la autoridad masculina incuestionable. Parece haber una involución culturalhistórica al menos a nivel de la mentalidad de muchos jóvenes y no me refiero sólo a los que mencionas sino a los drogos chic de las clases altas.

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