BIENES RAICES: Termitas

Esta es la parte 2 de un total de 47 partes en la serie Bienes raíces / Tony Ruano
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En mi tierra natal las conocíamos como comején. Los campesinos le llamaban hormigas con alas y los pescadores de agua dulce perseguían sus colonias, que en forma de enorme panal se adosaban a los árboles, para sumergirlas, con un lastre atado, en el lecho acuático. En breve se veía a los insectos emerger a flor de agua y a los peces batallando para devorarlos. De más está decir que la pesca era segura.

Que yo recuerde, jamás escuché que alguien hubiese sido atacado por un enjambre de comejenes, ni que fuese mordido por ellos, ni siquiera que se le hubiese introducido un comején en un oído, a persona alguna. Eso sí, se comían la madera; pero la madera muerta o la de los árboles enfermos, como me decía mi padre. Sin dudas, control ecológico.

Recuerdo a los carpinteros en la búsqueda de tablas y listones de “pino tea” (lo cual no era otra cosa que madera de pino que aún resumía resina), para elevar la armazón de la vivienda, puesto que era más resistente al comején; así como también recuerdo la búsqueda de la madera tratada con alquitrán o brea, pues poseía los mismos atributos.

Los campesinos solían erigir sus casas con tablas de palma, que también eran inmunes al apetito del comején y los ebanistas fabricaban los muebles con cedro, caoba, roble, avellano, ébano y otras maderas duras, a las cuales el comején no les podía “meter el diente”.

La migración poblacional hacia las ciudades creo la demanda de viviendas y como consecuencia directa a este hecho la utilización de madera barata y menos apropiada, en la industria de la construcción.

En mi pueblo natal convivíamos con los comejenes. Si una tabla tenía comején, pues se cambiaba, y al resto del mueble, la puerta o la tabla, según donde fuese el daño, se rociaba con queroseno para alejar a los insectos; pero acá, en Norteamérica, ante la posibilidad de existencia del comején, ya hay que poner la carpa.

La termita, como aquí se le llama al comején, suele habitar en la estructura de los techos, en las puertas y en los marcos, puesto que se construyen con pino blanco y plywood, o sea, madera prensada o madera sin resina o brea. También puede afectar las estructuras de algunos muebles hechos con madera blanda.

También existe, en ciertos lugares, la llamada termita subterránea, la cual hace colonias bajo tierra y agujerea bloques de concreto, ladrillos, lozas de cerámica y cuanto halle a su paso.

La carpa es realmente conveniente para evitar la propagación de la infestación de estos artrópodos de apetito insaciable. Aunque viene con ciertos inconvenientes aparejados:

a) Si tiene inquilinos debe facilitarles alojamiento durante el tratamiento.

b) Los refrigeradores deben vaciarse.

c) Las frutas, tubérculos y raíces comestibles deben ser sacados de la vivienda.

d) Las mascotas deben ser reubicadas hasta que sea conveniente.

e) Es aconsejable contratar a un guarda de seguridad para que mantenga la propiedad vigilada durante el tiempo en que esté la propiedad vacía. De esta forma usted evitará posibles robos y sucesos desagradables con los vagabundos.

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