BIENES RAICES: Modificaciones y ‘short sales’

La mayoría de los mensajes recibidos esta semana han sido en referencia a mi columna de la pasada semana. Bien sé que la verdad monda y lironda molesta, mortifica, desvela y hasta duele; pero en ocasiones es necesario decirla para que quienes la  escuchen eviten reincidir en errores que pueden llegar a convertirse en patrones de conductas y a la postre en formas de ser.

Los errores pasados son errores ya cometidos, pero que aún pesan y que lamentablemente no se pueden borrar de un tirón, como muchos esperan que así suceda.

Entre los mensajes más interesantes, tres estaban basados en el nuevo fenómeno de la modificación de hipotecas. Otros tres versaban sobre la lentitud de los bancos en dar respuesta sobre los “short sales” o ventas cortas, nombre por el cual se conoce esta modalidad de negociación.

Comencemos hablando acerca de las modificaciones a las hipotecas existentes. Ante todo no son fáciles de realizar, pues se necesita documentar bien el caso para que tan siquiera pueda ser considerado. Quienes quieren modificar sus hipotecas tienen que ofrecerle a las entidades financieras, tenedoras de la nota, motivos convincentes del por qué se realiza la solicitud. No basta con exponer que ya la propiedad ha perdido valor en el mercado. Eso lo saben los bancos y no les importa, pues es responsabilidad de quien contrajo la deuda el satisfacerla propiamente o asumir las consecuencias que acarreará el no cumplimentar el acuerdo.

Exponer situaciones económicas es sumamente delicado, pues aquel que dice no tener con qué realizar sus pagos en el presente, es muy probable que tampoco pueda hacerlo en el futuro, por lo tanto hay que mostrar posibilidades de satisfacer el nuevo convenio.

Mostrarse hosco, belicoso y prepotente tampoco resolverá el asunto. Así que lo mejor es buscar ayuda profesional para realizar la gestión; pero “pele el ojo”, como dicen en Centroamérica, con quien contrata para que le ayude. Los timadores están en todo sitio y asechando a sus víctimas.

Los “short sales” o ventas cortas, como han dado en llamarle, son otras de las constantes del mercado. Hay quienes hasta se molestan porque la institución financiera que detenta el préstamo, demora la decisión de autorizar una venta por debajo del saldo actual de la hipoteca. Y yo me pregunto ¿cuál es el deber que tiene un banco, que le obligue a autorizar una operación financiera que afecte sus ganancias?

Aquí el conocimiento de las leyes, de las finanzas, del mercado inmobiliario, la astucia, la dedicación y la psicología son las que determinan, y para poder adquirir esas habilidades, conlleva años de trabajo arduo, estudio y dedicación. Es por ello que hay que tener sumo cuidado en elegir a la persona apropiada para que realice las gestiones pertinentes.

Es mi humilde opinión,  que las personas que decidan enfrentar gestiones de esta índole, no deben emprenderlas por sí mismos. Hasta el momento todos los fracasos, de los cuales he tenido conocimiento, han sido producto de la inexperiencia de aquellos que llevaron adelante la tarea.

Procure referencias. Tómese el tiempo en elegir un profesional competente para el caso que le atañe y déjele trabajar. Recuerde que la prisa no conduce a sitio alguno.

J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manuel práctico de compra, venta y administración.” [email protected]

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