Crónicas desde el Hipódromo | Amar a un hombre
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Me asumo como hombre, me quiero como tal y sigo siendo el mismo de siempre.
La única diferencia es que encontré en un hombre a quien quería para compartir mi vida
Coyoacán, que por el simple nombre uno se imagina habitado por coyotes, se convierte para un provinciano recién llegado, en uno de los que aparecen en la guía turística de rigor para quienes visitan el Distrito Federal.
Llegar a la Ciudad de México implica asentarme en una megalópolis que parece no tener fin hacia todos los puntos cardinales y pasar de la vivienda individual a la colectiva, dejar atrás la ciudad horizontal para llegar a la ciudad vertical.
Nos alejamos dándole la espalda al monumento, con el sol cayendo frente a nosotros como una especie de exorcismo hacia ese pasado fosilizado que olvidamos y a la vez repetimos, reflejo de un país a medio construir en busca de su identidad.
Caminar por las calles de la Roma es recordar los primeros años del siglo XX, cuando Porfirio Díaz quería emular a París en su traza urbana y su arquitectura. El Art Nouveau, el estilo ecléctico, el Art Deco y el racionalismo europeo se van mezclando en una serie de fachadas que le dan un realce muy peculiar al barrio y tal vez allí radique mucho de su encanto.
La multitudinaria Marcha nacional por la Paz con Justicia y Dignidad en México, desde la perspectiva de su testigo y participante Ricardo Trapero, mostró divergencias y acumuló dudas, enfatizando que ‘nos encontramos en una encrucijada sin salidas fáciles’, tal como dijo Javier Sicilia antes de pedir cinco minutos de silencio.
La ciudad termina por engullirme para sentir el calor de quien la habita a través del palpitar de sus corazones, que al unísono se funden en un solo ser donde todos sin excepción tenemos cabida.
Más allá de la vida, seguro una de ellas nos observa desde su trono, porque Dios no es un hombre, sino una mujer.
Me pregunto el porqué algunos de los grandes elegidos de las religiones del mundo caminan en solitario apartados de sus familias
Lo que sigue es el fluir entre el engranaje del mecanismo del mercado, donde parte de nuestra fuerza y poder individual es encauzado para generar riqueza, según nos dicen.
No sé en qué mundo vive este señor con casi nula experiencia en las finanzas públicas y que algunos consideran el delfín de Felipe Calderón para sucederlo en 2012, pero no cabe duda de que su realidad se limita a su sueldo y el círculo de burócratas de alto nivel que viven de los lujos adquiridos por sus excesivos salarios.