México a lo lejos: La aportación personal
No puede haber pacifistas que maldigan o injurien; la paz de un país comienza en la vida cotidiana, en la sencillez de los hechos y circunstancias de la gente ordinaria, como tú y como yo.
No puede haber pacifistas que maldigan o injurien; la paz de un país comienza en la vida cotidiana, en la sencillez de los hechos y circunstancias de la gente ordinaria, como tú y como yo.
No puede haber pacifistas que maldigan o injurien; la paz de un país comienza en la vida cotidiana, en la sencillez de los hechos y circunstancias de la gente ordinaria, como tú y como yo.
Quienes demandamos la pacificación del país no lo hacemos en abono de tal o cual candidato, sino en defensa de las más elementales normas de la convivencia social; es decir, del sentido común
Los periodistas de antaño solían ser mejores escritores. ¿Por qué se vive hoy en día una escasez de buenas plumas? ¿Son los periodistas de hoy menos talentosos que los de antes?
Abelardo es ahora un hombre joven, pero no olvida todo lo que ha tenido que pasar para llegar hasta donde está. Atrás quedó Guanajuato, lugar donde nació; atrás también quedó el desierto de Sonora, imposible y cruel, por donde entró a corretear las mariposas rojas y azules del sueño americano.
Se trata de actuar con la intención de hacer de nuestro mundo, es decir, de nuestro entorno inmediato, un espacio más humano, más justo y más lleno de esperanza.
En México el número de niños que han sido machacados por la violencia asciende rápidamente y da cuenta de una realidad monstruosa.