Argentina: la muerte de Kirchner y el poder

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Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, actual presidente de Argentina, durante un acto político en la Plaza de Mayo, de Buenos Aires. / Foto: Laura Gallo

En la Argentina, se llamó “efecto K” a toda consecuencia que producía la política, sea oficial o extra oficial, del ex presidente Néstor Kirchner, fallecido prematuramente la semana pasada.

La influencia de Kirchner llegaba más allá de las decisiones propias de un funcionario. En parte porque pertenecía al Partido Justicialista (peronista), un conglomerado de ideologías que puede variar desde la derecha (Carlos Menem) hasta la izquierda populista (el propio Kirchner).

Un importante condimento del peronismo es la tradicional presencia de un líder fuerte y carismático, como el propio Kirchner. El peronismo va más allá de un partido. Abarca sindicatos, asociaciones de vecinos, clubes y más. Muchos lo definen como un sentimiento. Su estructura es vertical, no se cuestiona a su líder, se le obedece.

Creado por el también ex presidente Juan Domingo Perón (1895-1974), el partido justicialista ha sobrevivido tormentas políticas de todo tipo, algunas muy violentas. Pero siempre ha resurgido. Y sigue dominando la política y la historia de la Argentina.

Néstor Kirchner (1950-2010) egresó de la Universidad de La Plata, donde se graduó como abogado junto a su esposa, Cristina Fernández (1953), con quien también formó parte de la organización Juventud Peronista, entonces cercana al grupo guerrillero urbano Montoneros.

En parte debido al arribo de la última dictadura militar y su brutal represión en 1976, los Kirchner se mudan al sur del pais, de donde Néstor era originario. En la provincia de Santa Cruz ejercen la abogacía. En 1987 Néstor inicia su carrera política que ya nunca dejará. Primero es intendente de la capital del estado y luego su gobernador.

Desde que irrumpió en la política nacional, en la década del 2000, Kirchner subió rápidamente los escalones de la política peronista, logrando dejar de lado rivales como el ex presidente Carlos Menem, hasta convertirse en referente y líder indiscutido del partido y del movimiento construido por Perón medio siglo antes.

Fue presidente de Argentina entre 2003 y 2007. Y lo sucedió su esposa, Cristina Fernández, actual mandataria. Pero su repentina muerte por una afección cardíaca sorprendió a todos el 27 de octubre.

El relevo matrimonial en la presidencia aseguró la continuidad en las políticas establecidas por Néstor Kirchner. Por ejemplo, en el plano económico, mientras que Carlos Menem desmanteló durante su presidencia la industria local orientándose al capital financiero, Kirchner buscó establecer industrias, de la mano de Brasil.

De manera inteligente Kirchner supo comprender que Brasil despegaría como líder continental y decidió acoplarse a él. Muchas de las nuevas industrias de Argentina o son subsidiarias brasileñas o dependen de dicho mercado. La presidencia de Cristina asegura la continuidad de este programa económico que le ha dado estabilidad al país.

Laura Gallo

“Muchos en la sociedad argentina están conformes con lo realizado por Néstor Kirchner durante su presidencia”, dijo Laura Gallo, fotorreportera residente en Buenos Aires, quien tuvo la oportunidad de fotografiar varias veces al ex presidente. “La sociedad exigía revisar el tema de los derechos humanos y él lo hizo”.

Es que durante la presidencia de Carlos Menem (1989-1999), éste le otorgó una amnistía a los militares que durante la dictadura de 1976 a 1983 secuestraron, torturaron y asesinaron a miles de jóvenes ‹con el pretexto de “eliminar el peligro subversivo”.

Kirchner ordenó retomar los juicios contra los responsables de estos crímenes y habilitó un Museo de la Memoria en la ex Escuela de Mecánica de la Armada, el principal centro de torturas del país durante la dictadura.

“Néstor tenía un acercamiento muy directo con la gente; me acuerdo que su propio equipo de seguridad tenía problemas porque él era muy inquieto y le gustaba acercarse a la gente”, expresó Gallo en entrevista telefónica desde Buenos Aires. “Era una persona muy carismática, muy popular”.

Y agrega que su esposa Cristina es algo más reticente.

Apenas se conoció la noticia de la muerte de Kirchner, comenzaron a circular rumores sobre si Cristina podría seguir gobernando ya que no tendrá el apoyo “tras bambalinas” de su esposo.

“Es muy pronto para responder a esta incógnita, aún la sociedad está en estado de shock  por la muerte de Néstor”, afirma Gallo. “Pero pienso que Cristina seguirá adelante sin problemas, porque tiene mucho apoyo popular”.

Y también apoyo internacional. Al funeral de Kirchner asistieron los presidentes de sus aliados de América del Sur: Uruguay, Brasil, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

No podemos ignorar que Kirchner presidia UNASUR (Unión de Naciones de Sudamérica), que tenía el propósito de unificar las oportunidades económicas y solidificar las políticas estatistas frente al llamado neoliberalismo, encarnado en Argentina por Carlos Menem, que dejó fábricas vacías, desempleo y unos pocos enriquecidos por el capital especulativo.

“Néstor le puso pasión a la política argentina, era un político de raza, llegó a ser un referente en Argentina incluso para quienes estaban en contra de él, era el Político, con mayúsculas”.

Su muerte sorpresiva, a los 60 años, agrega a su personalidad un aspecto adicional, cercano al mito.

La presidencia de Kirchner, sin embargo, no estuvo eximida de controversias y críticas. Se enfrentó directamente a los grandes e intocables intereses agrícolas y a las corporaciones periodísticas que sistemáticamente lo atacaban.

“La oposición de algunos medios de comunicación a Kirchner a veces era más por algo personal que por ideología”, dice Gallo. “Estos llegaron a ser antikirchneristas”.

Según numerosos rumores de prensa, Néstor Kirchner pretendía ser otra vez presidente de Argentina cuando su esposa completara su término el año próximo.

“Por ahora todo permanece tranquilo, aún hay incertidumbre por la muerte de Néstor, pero todo va a salir bien… Habrá continuidad”, concluyó Gallo.

Sin duda, otro “Efecto K”.

Eduardo Stanley

Eduardo Stanley

Nacido en Rosario, Argentina. Después de graduar de la Escuela de Bellas Artes (área de cinematografía), de la Universidad Nacional de La Plata, realizó un curso de postgrado en la Universidad de Bucarest, Rumania, sobre teoría de la comunicación.
Durante tres años impartió clases de Lógica y Semiótica en la Universidad Autónoma de Sinaloa (Culiacán, Sinaloa), México. A mediados de los 80 se trasladó a Estados Unidos. Durante más de 25 años realizó trabajos de periodismo y documentación en el Valle Central de California, desempeñándose en diferentes medios de comunicación —principalmente en español. Actualmente es editor del semanario “El Sol”, de Visalia, además de colaborar con publicaciones nacionales e internacionales.
Eduardo Stanley

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1 Comment

  1. Personalmente creo que el “efecto K” en todo su explendor lo pudimos percibir recién ahora, tras la muerte del mismo Kircher. Todo lo hecho durante su mandato pasará a la historia y se quedará en el inconciente colectivo con independencia de lo que digan los especialistas.
    Desde mi punto de vista, tiene muchos puntos a favor que se verán potenciados en lo que queda del año desde la actual gestión de Cristina Fernández con fines electorales, sin que esto sea necesariamente malo tan sólo una oportunidad de dar continuidad a su proyecto. Debido a lo sorpresivo de su deceso no dió el tiempo para ensayar un crítica bien pensada, por lo tanto, todo lo que diga la oposición en contra caerá mal y parecerá cruel, de modo que es muy difícil que capten los votos de los indecisos o los que no son férreos opositores y ni por asomo a los que ya le tenían algo de estima.
    De ahora en adelante sólo resta observar cómo se van acomodando las piezas en el tablero de la política argentina.

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