Adonis busca trabajo

El sueño de Adonis, por Richard Franklin

El sueño de Adonis, por Richard Franklin

Fausto Guerra, un perfecto Adonis: piernotas, piel tostada, altura de Andrés García, cara híbrida entre Pedro Infante y Chayanne, perdió su trabajo de economista en el Chase Manhattan. Sentado se le puede ver, en la biblioteca de Hunter College, buscando, buscando. El vigilante de la Universidad, Juan Gómez, ecuatoriano, lo ve llegar todos los días. Comenzó a principios de semestre saludándolo. Ahora se comparten las noticias que leen y hablan a diario.

Cuando le cuenta Guerra que ha perdido su trabajo, Gómez se apiada y le dice que están haciendo exámenes para guardias de seguridad en la Universidad.

¿Por qué no pruebas? –lo insta Gómez– que no es tan malo el trabajo.

Fausto Guerra Quijada lo mira extrañado

–¿Cómo voy a rebajarme a trabajar aquí, con esta clase de gente?– No, ellos no son como yo…no…yo soy Fausto Guerra. Seguro que ahora que se han arreglado las cosas me dan un trabajo en Bank of America. Tengo que seguir buscando.

Gómez no dice nada. Pero deja de sugerirle cosas. Se dedica a lo suyo: vigilar. Tras un semestre, a Gómez lo ascienden a Jefe de seguridad. Ya no se hablan porque ahora trabaja manejando el edificio en una oficina den cuarto piso, lejos del mesón.

Hace tres años (nueve semestres en total, contando los de verano) que Fausto Guerra Quijada, un perfecto Adonis, mitad Pedro Infante y mitad Chayanne perdió su trabajo de economista en el banco… Guerra Quijada sigue buscando…