Abecedario: a los niños les encanta

Le eché el ojo a Abecedario desde que lo vi por primera vez en la página de Facebook de Ediciones El Naranjo, la empresa que lo publica. De entrada, su portada es encantadora, así que me latió que se trataba de algo bueno para los ojitos y cerebro de mis hijos.

ABECEDARIO

Lo pude hojear –y ojear– en una feria del libro efectuada acá en Los Ángeles, y quedé convencida de que lo quería para la biblioteca de mis retoños. A la primera oportunidad, alguien que vino de Guadalajara me lo trajo; lo compró en una librería Gandhi, donde estaba rebajado por eso de los festejos del Día del Niño; costó alrededor de 170 pesos, unos 10 dólares.

Mira qué belleza de diseño.

Lo interesante de este libro es que tiene poco texto, poquísimo. Incluye solo frases cortas pero porque las imágenes se encargan de decir casi todo lo que “Abecedario” quiere comunicar, que son verbos que inician con cada una de las letras del alfabeto.

Así que, por ejemplo, en la letra “A”, vas a encontrar frases como “Abrir un paraguas”, “Abrir la puerta para ir a jugar” y “Abrir un libro”, y cada una de ellas acompañada de una viñeta que ilustra cada una de estas acciones.

¿Cuál es tu letra favorita?

La letra favorita de mi hijo Jorge Mario, que cumple 3 años en julio, es la “B”, pero porque en esa página aparece el Hombre Araña –o alguien parecido– bailando, y junto a él un simpático monstruo. Ambos personajes son su fascinación.

Y así, conforme avanzas, aparece un verbo que inicia con cada letra del abecedario hasta llegar a la “Z”, excepto por la “K”, la “Ñ”y la “W”, y supongo que sabes por qué (no hay verbos en español que comiencen con ese carácter).

Pero para solucionar esta situación, las autoras, Ruth Kaufman y Raquel Franco, en el lugar de la “K” incluyeron un verbo que acompaña a la palabra “kilómetros”, uno de los pocos vocablos en español que comienzan con esa letra.

Y en el caso de la “W”, “navegar” acompaña a “web”, una palabra que ya tiene acepción en el Diccionario de la lengua española. Y para la “Ñ”, “avistar” fue el verbo que viene con “ñandú”.

Además de todos estos aspectos de “Abecedario”, hay otros detalles que me parecen interesantes sobre este libro, como el hecho de que las autoras hayan dedicado una página a la “Ch”, un dígrafo que ya no está incluido en el alfabeto (si tienes más de 35 años recordarás que solíamos recitar el abecedario como, “a, b, c, ch, d…).

Otro punto que me gusta mucho del libro son varias de las frases que incluye, algunas de las cuales mis hijos las usan con frecuencia en inglés pero no las conocen en castellano, entre ellas “Chocar los cinco” y “Jugar a las escondidas”.

Y en el caso de términos como “xilófono”, “ñandú” y “yacer”, se trata de vocablos que mis niños usan poco o que no conocen, pero que estoy segura que una vez que los aprendan nunca los van a olvidar.

Disfruta de Abecedario

No dejes de admirar el arte de Diego Blanki, el ilustrador del libro, quien hizo un trabajo maravilloso, lleno de humor y color. Cuando veas los ojos de tus hijos sobre las imágenes de “Abecedario” sabrás que no exagero.

Ojalá disfrutes este libro tanto como mis hijos y yo.

“Abecedario”, de Editorial El Naranjo, se puede conseguir en Amazon en aproximadamente 20 dólares más envío. Y si vives en Los Ángeles, está disponible en La Librería por también alrededor de 20 dólares.

Publicado originalmente en Ser Mamá Latina.

Abecedario